3/4/12

Philip Larkin: "para siempre es siempre ahora"



XXV

La mañana se despliega de nuevo
A través de cada calle,
Y somos extraños otra vez;
Porque si nos encontramos
¿Cómo puedo decirte que
La última noche te me apareciste
De improviso, en un sueño?
Y cómo olvidar
Que desgastamos amor alegremente
Hablando sin sentido
Como amigos, como lo que serán
Esos que dejaron morir la pasión dentro de su corazón.
Ahora, mirando expandirse el rojo crepúsculo,
Me pregunto cómo el amor pudo ponerse
En sueños, cuando no nos vimos
Más veces de las que puedo contar con los dedos de una mano.





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XXIV

Amor, debemos separarnos: no hagamos que sea
desgraciado ni amargo. En el pasado
hubo demasiada luna y autocompasión:
dejemos que termine: ahora cuando nunca antes
el sol atravesó con más brío el cielo
ni los corazones tuvieron más ganas de ser libres,
de derribar mundos, devastar bosques; vos y yo
ya no los sostenemos; somos cáscaras, que ven
cómo el grano se emplea para otro uso.

Hay arrepentimiento. Siempre, hay arrepentimiento.
Pero es mejor que nuestras vidas se desaten
como dos barcos, llevados por el viento, húmedos de luz
que parten con sus rumbos ya fijados,
y ondulando se separan en el agua, y se pierden de vista.




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XXVI

Esta es la primera cosa
Que comprendí:
El tiempo es el eco de un hacha
En un bosque.




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XXVIII

¿Esto es por ahora o para siempre,
Que el mundo cuelga de una rama?
¿Son una ilusión o un lugar de encuentro
Los bosques que encontramos donde pasear?

¿Son un espejismo o un milagro,
Tus labios buscando los míos:
Y los soles como pelotas de un malabarista
Son una truco o una señal?

Brilla, mi ángel súbito,
Quiebra el miedo con el pecho y la frente,
Te recibo ahora y para siempre,
Para siempre es siempre ahora.



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XXX

Así, durante ese día verde cargabas con tu cabeza
Y el día se arrancó y supo amargo
Como si aún guardara el frío entre las hojas
En cambio
Fue tu imagen seria la que se hizo más dulce
La que flotó con alas rígidas, enfocada en el sol
Entre la incertidumbre y estallidos de vergüenza
Extinguiéndose antes de dormirme. Ahora sos esa
A la que no me atrevo a pensar viva: tan sólo un nombre
Que a veces resuena, como una creencia
Incrustada hace tiempo en el pasado estático.

El verano reventó y se agotó. Ahora estamos a salvo.
Los días pierden fe, y pueden enfrentarse
Puertas adentro. Esta es tu última hora, cortada y pegada
Con detalle: pasatiempo de un invierno de provincia.





(De: "El barco del norte", 1945)





(versiones en castellano: Hugo Zonáglez con la gran colaboración de Sandra Toro)





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XXV

Morning has spread again
Through every street,
And we are strange again;
For should we meet
How can I tell you that
Last night you came
Unbidden, in a dream?
And how forget
That we had worn down love good-humouredly,
Talking in fits and stars
As friends, as that will be
Who have let passion die within their hearts.
Now, watching the red east expand,
I wonder love can have already set
In dreams, when we've not met
More times than I can number on one hand.




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XXIV

Love, we must part now: do not let it be
calamitous and bitter. In the past
there has been too much moonlight and self-pity:
let us have done with it: for now at last
never has sun more boldly paced the sky,
never were hearts more eager to be free,
to kick down worlds, lash forest; you and I
no longer hold them; we are husks, that see
the grain going forward to a different use.

There is regret. Always, there is regret.
But is better that our lives unloose,
as two tall ships, wind-mastered, wet with light,
break from an estuary with their courses set,
and waving part, and waving drop from sight.





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XXVI

This is the first thing
I have understood:
Time is the echo of an axe
Within a wood.




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XXVIII

Is it for now or for always,
The world hangs on a stalk?
Is it a trick or a trysting-place,
The woods we have found to walk?

Is it a mirage or miracle,
Your lips that lift at mine:
And the suns like a juggler's juggling balls,
Are they a sham or a sign?

Shine out, my sudden angel,
Break fear with breast and brow,
I take you now and for always,
For always is always now.





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XXX

So through that unripe day you bore your head
And the day was plucked and tasted bitter,
As if still cold among the leaves
Instead
It was your severed image that grew sweeter,
That floated, wing-stiff, focused in the sun
Along uncertainty and gales of shame
Blown out before I slept. Now you are one
I dare not think alive: only a name
That chimes occasionally, as a belief
Long since embedded in the static past.

Summer broke and drained. Now we are safe.
The days lose cofidence, and can be faced
Indoors. This is your last, meticulous hour,
Cut, gummed: pastime of a provincial winter.





(from: "The North Ship", 1945)






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Philip Larkin (1922-1985)
Coventry Warwickshire, actualmente Midlands Occidentales, Inglaterra.


The North Ship (1945)
The Fortune Press, Londres, Inglaterra.

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