4/5/12

Jorge Ignacio Nuñez: "la habitación la piel las sombras ceden a la oscuridad y pierden sus límites..."



La administración del fuego


cuida el fuego
la carne al rescoldo de sus pensamientos
humeante cubierta de ceniza
como se consume a sí misma
toda aventura
puertas en el interior se golpean
cuando sube el aire húmedo
que aviva un poco la luz mortecina
y esparce sombra sobre aquello
que espera
se ha quemado casi todo
los grandes leños tardan en secarse
y los huesos puestos en escena
son un sirviente obstinado en mantener
el equilibrio de las llamas
usureras de la noche más cerrada
chispas juego de luces
atraen a su alrededor
uno o dos espíritus tiritantes
artilugios más que de Dios
del diablo




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Aguafuerte

El sol no había nacido todavía.
Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo
Virginia Woolf

probé la sal de la espuma
la borra del mar
y la deriva
(una sábana puede ser también
un vela)
noches enteras
sacando el agua de adentro
con una lata de duraznos
después de tanto esfuerzo
logré llegar a esta costa
donde el atardecer desborda
su propia línea horizontal
donde la profunda
quietud de las amarras
se hunde y me lleva




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Las hormigas


en épocas de poda
la ciudad se cubre con la sombra
de los edificios más altos
abajo las hormigas
se agolpan en caminos estrechos
fervientes unas sobre otras
corren detrás de incontables mercancías
mientras tanto los árboles
se repliegan como discretos invitados
llevándose a las profundidades
lo mejor de nuestra primavera




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Circinus


pasemos esta noche
miremos las estrellas como aliciente
nuestros ojos infantiles
lloraron por cosas de la tierra
pero allá cada punto está ardiendo
o se hiela
en un vacío absoluto
y no vinimos alistados
para las inclemencias de todo el universo




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Lobizón


desatada la noche
la vida en las calles desaparece
criaturas cegadas por la luz
llevan sus restos diurnos a la cama
comienza el recuento de bajas
contiguas
la habitación la piel las sombras
ceden a la oscuridad y pierden sus límites
así también la luna se desintegra
entre las construcciones altas de la ciudad
Dios
lo que escribimos
¿adónde encontrará su reflejo?
queda el dejo ferroso
de la sangre atrás de la lengua
y el temor nos mantiene despiertos
mientras algún recuerdo se agiganta
pensar pensar
pensar
el conjuro del cuerpo se apacigua
y detrás de las antorchas
fijas de los ojos
surge el efervescente animal
listo para morder la carne
cruda de las cosas
sólo eso (y así merodeamos
sin descanso
el centro de la madrugada)





Jorge Ignacio Nuñez (1969)
Buenos Aires, Argentina


La administración del fuego, 2012
editorial: IDé - ediciones


*Aclaración del mismo autor:

"La administración del fuego"
fue hecho para distribuirse gratuitamente, no persigue fin comercial alguno. De manera que, si creés poder encontrar algo en él que te interese, pedímelo a través del formulario, y después coordinaremos la mejor manera de que un ejemplar llegue a tus manos. Muchas gracias
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