31/8/12

Mariano Blatt: "A veces dios aparece y pone las cosas cada una en su lugar."



Fantasmitas


Va Mario Bros caminando con Dr. PacMan
por la famosa calle de la realidad
y vos sentado en una silla escuchando todo lo que tenés que hacer.
Tenés, por ejemplo,
que escribir poemas centrados
para que con ellos los chicos puedan construir
caños de cobre que esa misma tarde
en esa misma calle de la realidad
pero un poco más al costado
colocan en la plaza y se la pasan
haciendo pruebas muy difíciles pero a la vez muy bonitas
como el flip slide caño caño
o el doble triki sin remera
que consiste básicamente en lustrar los caños de cobre
con la panza de la tabla
(y hacerlo sin remera).
Esos caños de cobre lustrados
fueron hechos con la misma fibra con la que escribiste
poemas centrados. Tenés que escribir
además
poemas corridos.
Estos servirán para abastecer
la gran red de energía eléctrica
que está al servicio de la ya famosa realidad.
El proceso es así:
agarran tus poemas corridos
dicen esto está mal
esto está bien
esto no rima
esto no está pero lo veo igual
(fantasmitas).
Una vez que ya se sabe todo esto
pasan el poema por una maquinita
(es la misma maquinita
con la que los chicos hicieron los caños de cobre
solo que usada para el otro lado).
Entonces de ahí sale energía que se pasa el cableado
y así se iluminan las ciudades.
La iluminación de las ciudades es una cosa importante
aunque no lo parezca. A mí, personalmente
me gustan las luces rojas
las verdes, las amarillas. Me gustan las luces de mi cabeza
cuando están prendidas o cuando están apagadas.
Me gustan las luces con efectos
me gustan los chicos con defectos
y me gusta que vaya Mario Bros caminando con Dr. PacMan
por la famosa calle de la realidad.
No me gusta, en cambio
tener que escribir poemas torcidos.
pero los poemas torcidos.
Pero los poemas torcidos
son los que se usan para volver a la corriente. la técnica es así.
Como sabíamos uno se venía cayendo de la famosa calle de la realidad,
porque esa es una calle resbalosa
además de angosta. Y como sabíamos
hay mucha gente caminando por la famosa, angosta y resbalosa
calle de la realidad. O sea que es casi imposible
no caerse. Pero como sabíamos
vos tenías que escribir poemas torcidos
que para que se los figuren
son como unas cañas de pescar, sólo que torcidas. Y para que se lo figuren
si vos sacás tu caña de pescar y tirás el anzuelo para la calle de la realidad
como la caña está torcida, inmediatamente se te traba en un arbolito.
Es el arbolito que te trae a la realidad.
Abracemos al arbolito.
Ahora sentémonos un rato a la sombra del arbolito.
Y veamos
si queremos
como los chicos hacen pruebas cada día más hermosas
como el viento mueve las hojas del arbolito
como tu chico se saca la remera porque tiene calor
y porque tiene lindo cuerpo.
Y como el mundo sigue dando vueltas
un día es de día al otro día es de noche.
La gente que hoy conocés mañana ya no la conocés
los problemas se hacen chiquitos
las civilizaciones se van
y tu chico tiene lindo cuerpo
y vos tenés una capucha
y por ahora todo marcha más o menos bien.








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La lata


Acá sentado en una lata de pintura dada vuelta
con una ramita de este tamaño en la boca
estoy
mirando a los caballos
con una mano y con la otra
acariciándome el pelo.
A veces dios aparece
y pone las cosas cada una en su lugar.








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Plaza la muerte


El otro día me morí
y en la muerte había un chico andando en skate
Le digo eh muerti
me dicen eh marian
le digo eh capucha todo bien
me dice eh feo qué contás
le digo ah o sea que era mentira es de sk8 or die
no me dice nada
no le digo nada
y me pongo a caminar por la muerte
para ver cómo era.
Más adelante había unos chicos jugando basket
les digo aguanten los Bulls
me dicen aguanten los Pistons
hacemos choque los cinco y tiramos sonrisita
demostrando una señal de respeto
onda vos sabés de NBA
yo sé de NBA
distancia y respeto.
Más adelante había una placita con banquitos re lindos
para sentarse a pensar.
¿Qué hice?
Me senté a pensar.
En este punto quizás sea bueno
aprovechando que estamos hoy todos aquí reunidos
bajo este sol tremendo
alrededor de esta luz hermosa
y rodeados por estas montañas espléndidas
explicar de qué la fueron mis pensamientos
en ese banquito de plaza la muerte.
Bien, al principio los pensamientos tenían la forma de una moneda dorada
de mucho valor
pero poco brillo. Luego
se me aparecían intermitentemente caras bonitas
de chicos bonitos
con ropa bonita
y actitudes bonitas.
Ejemplo:
un pibito desamparado con capucha
esperando el tren en estación Haedo.
le guiño un ojo,
me guiña el otro.
Ejemplo:
un loquito de acá a la vuelta con brillo en los dientes
que me sonríe y me dicen marian
cuando quieras estamos acá en la cortada
venite, trae churros que fuego sobra
(el fuego era él).
Pero luego, lamentablemente,
los pensamientos se esfumaban
o, más bien, se disolvían
en lucecitas brillos y recuerdos de electricidad.
Más adelante
por la calle que une al desmayo con la muerte
me encuentro con la vía.
Junto a la vía, un kioskito.
Pide una Coquita de vidrio
me la dan
y me siento en el pasabobos a tomar Coquita de vidrio
con mi amigo Pocavida.
Le digo eh Pocavida tanto tiempo
qué hacés acá
vení a tomar una Coquita de vidrio conmigo al pasabobos.
Y así fue.
Nos ponemos al día
él se pone mi shorcito negro del Necaxa
y cada uno sigue pues por su rumbo
porque la vida más allá de cualquier explicación
que se le pueda encontrar
consiste en agarrar un rumbo
cada uno el suyo
y a lo largo de ese camino
ir cruzándose con los rumbos de otros.Cuando muchos rumbos se juntan
se forma una avenida
que también se conoce como Amistad
Familia o Grupo.
Estas avenidas
pueden ser más o menos anchas
y a su vez
más o menos largas.
Lo cierto es que al final
cuando la calle de tu propio rumbo
se acerca la muerte
entonces se va transformando en un pasadizo cada vez más angosto
oscuro e incómodo
en el que al principio sólo cabe uno mismo
pero al final
ni siquiera cabe uno mismo.
Yo lo digo porque estuve en la muerte
(el otro día me morí y en la muerte había un chico andando en skate
le digo eh muerti
me dice eh marian
le digo sabés cómo vuelvo para atrás?
y me lo dijo
pero yo
a ustedes
hoy aquí aprovechando este sol tremendo
y la compañía de este bonito perro que descansa a mi lado
ey, perrito, buen día
estoy leyendo un poema
poneme atención.
Les decía
yo
hoy
a ustedes
junto a mi perro
lamentablemente
no les puedo decir cómo volver para atrás.








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El Paraíso, el Espacio Exterior


El Paraíso,
el Espacio Exterior
un viaje en lancha por el Río de la Plata,
una charla confusa con un perro,
3 pibes caminando por el medio de la calle.
El olor de una panadería, de un porro y de después de coger en verano.
Una buena mesa en una pizzería. Un vaso de cerveza, un chico en cuero.
Un pibe con cara de drogado en el subte. Un ventilador de esos de pie
que me tira aire a mí, a vos, a él, a vos, a mí de nuevo y así toda la tarde.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
un camino entre árboles re altos,
las siete de la mañana,
una pila de libros,
varios pibes jugando a la pelota en un descampado
y otros destrozados por la droga y por el amor,
especialmente por el amor.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
una foto de un lugar abierto,
el ruido que hacen las estrellas
y el que no nos dejan hacer.

Gente del otro lado del alambrado.
Los diferentes tipos de drogas que usamos para estar bien,
el sol dándote de lleno en la parte de arriba de la cabeza.

El olor de una pileta techada
la luz en el vestuario de chicos,
los chicos.

Un buen nadador,
un chico del interior andando en motito de delivery.
un montoncito de yerba usada tirada atrás de un campo de deportes.
Un pibe con buzo de Tigre andando en bici por la plaza de Lobos.
Un campo de deportes a las cinco de la tarde.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
un chico re lindo bailando re bien.
La luz de una estrella,
la de muchas,
un pibe extasiado mirándote de cerca a los ojos
y otro con cara de extasiado buscando perdido a su grupo de amigos.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
un buzo de los Minessota Timberwolves.
El primer día de vacaciones de cuando tenías diecisiete y se te
marcaban los abdominales re bien.
El montoncito de mochilas en la playa,
un pibe dándole la mano a otro.
El Paraíso
el Espacio Exterior,
el olor de fumar porro los sábados a la tarde.

Una casa con las ventanas abiertas,
las cerámicas frías de la cocina,
una pileta en la parte de atrás.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
el viento dl Río de la Plata en la rambla de Montevideo,
un pibe rubio de ojos negros haciendo juego consigo mismo
y la camiseta de Peñarol

El olor del barro seco entre los tapones del botín,
el pantaloncito de fútbol manchado con pasto,
una droga nueva re rica que viene en gotero.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
la sensación de empezar a estar muy drogado en una súper fiesta,
una foto del campo a las cinco de la tarde,
un amigo pasándote el brazo por atrás de la cintura para
empezar a saltar juntos.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
un chico en la cancha de Quilmes moviendo una bandera de palo de
Argentinos.
Un jugador de fútbol bailándole cumbia al banderín del córner,
un puente re largo de cruzar.
Gente saltando porque su equipo va ganando,
un policía más chico que vos revisándote los bolsillos.

Quince micros parados al costado de la ruta a cincuenta kilómetros
de entrar a Córdoba,
unos pibitos que estuvieron tomando Fernet todo el viaje jodiendo a
unas vacas para matar el tiempo,
un policía cordobés yéndolos a buscar.
Una foto desde el cielo,
la hinchada visitante cantando mucho más fuerte que la local.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
la única forma de entrar a un lugar.

Un pueblo  de pocos habitantes
un camión heladera llevando lácteos al almacén,
los yogures,
el chico que los descarga,
un billete de dos pesos volando en el medio de cualquier lado.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
la terraza de un edificio,
la parte más alta.
Una buena manera de empezar a bailar,
saber que tenés más éxtasis en el bolsillo del pantalón.

una charla graciosa con un amigo,
dos pibes hablando con los anteojos puestos,
siete amigos bailando exactamente igual por un ratito,
3 pibes caminando por el medio de la calle.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
una escalera que no termina nunca más
una amigo jugando al ajedrez contra la máquina,
un pibito que no entiende lo que está pasando.

La droga de los buenos,
la de los mejores,
la de los increíbles.

Una foto satelital de altísima resolución,
un chico haciéndote una pregunta interesante.

Un abrazo re sincero.
Muchos recuerdos juntos que te hacen cosquillas en las piernas.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
un chico con los ojos cerrados,
unas zapatillas para saltar mejor.

Un perro de la misma raza que el chico que te gusta,
una amigo hablándote del campo a las cinco de la tarde
y en el momento en que iba a escribir que tomaba mate
tomo mate.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
un chico imitando el ruido del viento con la boca,
una esquina mal iluminada.
Dos pibes con capucha fumando porro.
Un poema que empieza y termina como vos querés .

El Paraíso
el Espacio Exterior,
un chico que te lo jura por dios,
una canción que viene con un sonidito increíble.

Un sueño re lindo,
un momento agradable para estar en.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
saber que está todo bien.
Un chico con un tatuaje de Michael Jordan,
una pastilla que te pone como superhéroe.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
un pibe bailando re bien con las mejores zapatillas,
un tema que te da ganas de vivir
y otro, que viene después, que te da ganas de vivir más arriba.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
un festejo de gol que no te vas a olvidar nunca más,
los mejores chicos para estar enamorado de.

Un poema re fácil de escribir,
un chico re lindo de ver sin remera,
un arquero que achica bien en el mano a mano.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
la sonrisa de éxtasis más linda de la fiesta,
mucha gente levantando las manos al mismo tiempo.

Estar bien
estar re bien.
El árbol más alto del pueblo,
un tema que te hace despegar.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
una carrera de acá a la esquina,
una cosa que se me acaba de ocurrir,
un poeta con la mirada puesta en.

El Paraíso
el Espacio Exterior,
las cosas que nadie entiende.

Una re lancha que te lleva a mil lugares que querías conocer,
media pastilla de éxtasis en el bolsillo de la campera que más te gusta,
una cosa re interesante que te quería contar
El Paraíso
el Espacio Exterior.






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Mariano Blatt (1983)
Capital Federal, Buenos Aires, Argentina.

Hielo locura seguido de Increíble, 2011
Editorial: Ediciones Stanton

13/8/12

Paulina Vinderman: "Bajo mis dedos crecen metáforas como hongos..."



4                                                                                            (De Hospital de veteranos)

 
A golpes de estrella, a golpes de luna,
¿cuánto hace que parezco un castor,
manteniéndome a flote en los rápidos del río?
Soy el guardián de mi padre, el guardián
del lenguaje, títulos nobiliarios sacudidos
por el temporal.
El amor es un objeto antiguo, valiosísimo,
encerrado en un museo babilónico, expuesto
a la artillería del invasor.
Bajo mis dedos crecen metáforas como hongos.

Días vacíos, quemados por un viento dorado.

Detrás del cielo azul pastel, habita una negrura
de cuervo.
Pobre cuervo, alisando sus plumas sobre
el alambrado; él, como el castor, bebe de este mundo
el agua posible.





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Campo quemado                                                                    (De Escalera de incendio)

 
Nada de todo esto se parece al miedo,
el miedo es un agujero donde se resguarda
antes de la acción.
Este vacío se parece al hambre, a una tierra
quemada.
Veo, desde la ruta, un último hurón apresurarse
a escapar, ningún pájaro queda.
Soy una mujer al borde de un camino, todos
mis gestos son los de partir.

Una vez bailé un vals en un hotel de lujo,
el mundo era rojo entonces, me sabía heroína,
ahora escribo sobre la heroicidad después de
lavarme la cara: alguna historia con buenos fracasados
en las márgenes del papel.

Con suavidad, empiezo a ajustar las señas bajo
el humo.
Hay un saludo a nadie, o a un pájaro irreal
posado otra vez en lo que queda de una rama.
Inconsistente y neutra,
alzo los párpados desde una luminosidad que
recuerdo,
como una actriz, antes de la representación,
en un teatro de provincia.





 
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9                                                                                                (De Hospital de veteranos)

Una pobreza luminosa nos une otra vez,
como en la infancia.
Pero ésta será la última canción.
¿Recordaré la letra cuando nos hayamos ido?
El olvido es una traición dulcísima
que no lastima tanto como una muerte.
Por ahora distribuyo los tesoros
en un espacio neutral: una servilleta a cuadros
y un marco para la foto de mamá, bella con su fe
y su collar prestados.
Ah, "si yo fuera el invierno mismo",
encendería fogatas diminutas en el corredor,
estrellas muertas que se asocien a este universo
de falla, de necesidad.




 
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10                                                                                            (De Hospital de veteranos)

Nuestra casa está en ruinas, te dicen
mis ojos sin querer.
Sólo tenemos esta seguridad de la leche caliente
que cruza tu garganta y nos consuela.
Afuera brilla una ciudad que cierra los ojos,
tal vez sufra más sin embargo: por ser plana,
por no tener colinas de aflicción.
Pero espera, pacientemente espera.
Nosotros oscilamos en la neblina de este sueño
desahuciado y ardemos en lo que ya terminó.
Heredé tus huesos y tu testarudez,
pero no tu miedo: ese foso en el cual hemos
nadado como perros sin dueño toda una vida.
—Gracias por la cena—dice tu voz ronquísima
desde el fondo de los tiempos, como un invitado
cortés a su anfitrión,
y sé que te irás pronto, llevándote el foso,
el hermano que no tuve, - el secreto - donde
construí a tientas, a pinceladas de acuarela, mi valor





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Postdata                                                                                    (De Escalera de Incendio)

 
Y todavía no te he hablado del
deterioro del correo en esta oscura provincia
del imperio.
El empleado únicamente gruñe
recostado contra un almanaque del año anterior
(un fondo excesivo de flores, vacas y montañas)
pero ahora lo enamoraron los destinos de mis cartas,
sonríe —algunas veces—
y puedo apostar que piensa en mí
cuando cruza los puentes rumbo a su almohada.
Uno puede adueñarse de los sueños de otros
para no morir, uno puede aceptar la vida como una
representación del deseo.
Así es que sin turbulencias, invento falsas
cartas a escribir —
exóticos remitentes en la mañana que tiembla—
y ese hombre y yo
volvemos a ser porosos, invencibles,
por un rato.





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II                                                                                                           (De El Muelle)

 
Otra vez cúpulas en el poema, otra vez la ciudad.
Las travesías se volvieron copias
de ciudades tocadas sólo por supervivencia,
para regresar a la mía.
Como si ella contuviera todos los números, los secretos,
las pasiones del mundo.
Alguna vez una calle me devuelve el desierto
y cuando oscurece,
las sombras de las bolsas de basura
son instalaciones de museo, que sólo puedo ver
cuando mi memoria agotada olvida el mar, aquellas grúas
detrás de las cercas, la mujer del turbante azul que
me vendió la caja mágica y la oportunidad
de atesorar mis miedos como mariposas atrapadas
en la belleza de su oro.
Hay que aprender la asfixia como se aprende un idioma.
Nadie llorará por la ausencia de las alas contra el cielo.




 
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IV                                                                                           (De El Muelle)

 
Este verano se parece a un pueblo todavía humeante
después de un bombardeo.
Del otro lado del río, en la bruma, un bote
está listo para llevarme a la frontera.
Si la metáfora suena dramática, es para proteger
esta ausencia sin brillo, el riesgo de una soledad en sordina
y a repetición.
Las heroínas no huyen del calor
ni de los muñecos quemados entre los escombros.
Hay que llegar (del otro lado), y escribir.
Y escribir es despojarme página por página
de un nombre anotado demasiada vida.
Amo este balanceo en la nada,
los recuerdos como linternas en la noche
que atraen a los animales y los alejan de sus cuevas.
Mi cueva es este verano inmóvil, metafísico,
casi reverente.
¿Hay alguien ahí?
No es fácil de entender tanta certeza, duele el mundo
y yo soy el mundo.
Un galpón atestado de maniquíes de vidrio
para verles, de lejos y cerca, los hilos de la repetición.





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1                                                                                               (De Hospital de veteranos)

La ventana del hospital
da a un baldío espeso de pasto y de botellas rotas
(como cicatrices de batallas).
Un sauce milagroso crece en la esquina que
da al cuartel.
Hospital de otro siglo, el dolor que me ata
a la silla despintada también es de otro siglo.
Las enfermeras corren con los orinales
por corredores hundidos y no reparan en él.
No estoy acá para curar mi vieja herida ni mi insomnio.
Soy hija, se supone que las hijas tienen salud.
En plena noche los azulejos blancos destilan
una luz primitiva. Puedo seguir un camino entre las
camas sin titubear.
Esa es mi luna, también la que imagino
sobre las botellas como un spot.
Comprendo su soledad (sin hermanos)
en medio del cielo.
Comprendo las mareas, comprendo a la locura
como un exceso de blanco.

He sido amada (no comprendida),
he sido aquel perro solitario de mi primer poema,
que atravesó la calle para ser mi amigo.

"¿Podríamos jugar mañana, cerca del sauce?"

El amanecer está en un punto muerto,
suspendido por una memoria que semeja un barco
sin mascarón de proa.
(Igual que mi vida).





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La muerte de la imaginación                                                                      (De Bulgaria)

 
  "Lo que más temo es la muerte de
la imaginación."
                              Sylvia Plath

El corazón no tiene quien le escriba,
nadie se atreve a cruzar la noche remando
en la intemperie
                  (nadie se ve)
Y si no fue más que un amor negro, susurrante
que nada da,
el viaje más lejano fue el de mi cabeza
hacia su hombro
                          (el más inútil)
La rama golpea en la terraza
pero es solamente oscura. El miedo
se sienta a comer un pastel en la cocina
                        (y dice que es real)
¿Alguien pudo tocar a la desesperación?

Terciopelo, papel de diario, una lata oxidada,
no hay vacuna contra las superficies.
El mundo es un hueco tapado con barniz
                            (y no respira.)




 
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Paulina Vinderman (1944)
Buenos Aires, Argentina.

 
El vino del atardecer, 2008
Editorial: El suri porfiado

2/8/12

Pedro Lastra: "cuando la ausencia toma tu figura..."


El exilio o el reino


Si algún dios furibundo
nos expulsa otra vez del paraíso
que tú y yo hemos creado
fundaremos una nueva ciudad bajo las aguas
en esos continentes sumergidos
donde no importan las noches ni los días
y todo lo que amemos será nuestro
y todo amor
a nuestra semejanza,





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Balada para una historia secreta


Miras por al ventana un paisaje de invierno
y la maligna lluvia te destruye
porque eres la ausencia.
Estabas y no eras,
hablabas y el silencio
nunca eres más bella que cuando sé que eres
la que no está conmigo.
No encuentro en la memoria
un nombre que te deje a mi lado, un instante,
un nombre que me salve de verte así, creada
por la palabra ausencia.
Y por eso la lluvia, y por eso el silencio
y la fuga que eres, y el vacío y el vértigo
que eres
cuando la ausencia toma tu figura.




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Nostradamus


El futuro no es lo que vendrá
(de eso sabemos más de lo que él mismo cree)
el futuro es la ausencia
que seremos tú y yo
la ausencia que ya somos
este vacío
que ahora mismo se empecina en nosotros.




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Reinvindicación del astro labio


El astrolabio ha caído en desuso
y hoy todos celebran la eficacia de los instrumentos modernos.
Yo sostengo que se trata de un error lamentable
en el que los antiguos no cayeron jamás
(el sol era un pretexto).
Aunque no lo dijeran
no ignoraban
que el astrolabio mide la altura del amor,
de las estrellas
que su poder instala en el espacio.




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Instantánea


Luciénagas, el río:
la ribera que se ilumina
y es la luciérnaga en tu mano.
Su luz veloz me sobrevive
ya no luciérnaga ni río.




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Caperucita 1975


I

Para verte mejor no necesito
cerrar los ojos
no necesito verte
con un fondo de árboles
no eres fotografía eres el bosque
que se echa a volar y yo te sigo
con los ojos abiertos por tu vuelo
inocente de ramas que me pierden
en la noche del bosque


II

Y para oírte nada de teléfonos
ni orejas grandes
no soy lobo ni oveja
no sé quién soy
oído para tu voz
espacio
que se instala en el mundo
para tu voz que late
rápida y lejos
lejos de mí que soy
menos feroz y astuto cada noche.




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Cuento


Y la bella durmiente escuchará tu voz
y llegará la hora
en que verás con ella las luciérnagas
creadas por el polvo que ya no vuelve al polvo:
los dueños de la noche
podrán ser tus amigos más leales
y la bella durmiente se quedará contigo en el palacio
y tú serás el rey.




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Llama


Ese eres tú, un cuerpo que no sabe,
una rama prendida en el gran fuego
el gran fuego de dónde
sin antes, sin después,
lejos del mar que ilumina la noche
sigue, sigue,
ése eres tú, adentro de su llama.




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Planes de la noche


Sueño que nunca más tendré mis libros,
la biblioteca desapareció
y veo que estoy sólo en un cuarto vacío:
¿Se dispersó la vida, el puro viaje
es lo que va quedando?
¿De qué voy a escribir, qué puedo hacer ahora?
Y alguien borrosamente me lo dice en el sueño:
"Escribirás de los lugares".




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Pedro Lastra (1932)
Quillota, Valparaíso, Chile


Noticias del extranjero, 1979 (Segunda edición: 1982)
editorial: Libros del bicho, México