18/11/13

Sandra Cisneros: "el amor, ese pez demasiado viejo para escaparse..."


Sacás la mexicana en mí


Sacás la mexicana en mí.
El escondido espiral grueso y oscuro.
El núcleo de un grito del corazón.
La amarga bilis.
El tequila de lágrimas en sábado todo
hasta el próximo domingo de la semana.
Sos el único al que me gustaría dejar ir con otros amores,
entregar mi casa de mujer sola.
Permitirte el vino tinto en la cama,
incluso con mis sábanas de encaje vintage.
Puede ser. Puede ser.

Por vos.

Sacas la Dolores del Río en mí .
El rabiosa mexicana en mí .
Las navajas crudas, brillo y pasión en mí .
El ascenso de Caín y el baile con el diablo de patas gallo en mí.
Las lentejuelas salpicadas en mí .
El águila y la serpiente en mí .
La sangre de las trompetas de mariachis en mí.
La guerra de amor azteca en mí.
La lengua feroz obsidiana en mí .
la berrinchuda*, bien-cabrona* en mí .
La curiosidad de Pandora en mí .
La muerte pre-colombina y la destrucción en mí.
El desastre de la selva, la amenaza nuclear en mí .
El miedo de los fascistas en mí .
Sí, lo hacés. Sí, lo hacés.

Sacas la colonizadora en mí .
El holocausto del deseo en mí.
El terremoto en la Ciudad de México del '85 en mí .
El Popocatépetl / Iztaccíhuatl en mí .
La ola de la recesión en mí.
El Agustín Lara romántico empedernido en mí .
Los taquitos barbacoa del domingo en mí.
La cubierta de los espejos con un paño en mí.

Dulce gemelo. Mi otro malvado,
Soy la memoria que rodea tus pernoctaciones ,
que te tira tenso como la luna de océano remolcado.
Te afirmo todo mío ,
arrogante como el Destino Manifiesto .
Quiero sacudirte y rasgarte en dos.
Quiero contaminarte y elevarte al infierno.
Quiero sacar los cuchillos de cocina,
opacos y afilados, y batir el aire con cruces.
Me sacas lo mexicana en mi*,
te guste o no, cariño.

Sacás el Uled - Nayl en mí .
La atenta perra blanca en mí.
La navaja en el maletero de mi.
La clavadista de Acapulco en mí .
El desastre de montaña Flecha Roja en mí .
El dengue en mí.
La ¡ Alarma! asesina en mí .
Podría matar en nombre tuyo y pensar
si vale la pena. Blandir un tenedor y aterrorizar rivales ,
femeninos y masculinos, que pierden el tiempo y te miran,
lánguido en tu luz. Oh,

Soy mala. Soy la sucia diosa Tlazoltéotl.
Soy la succionadora de pecados.
La diosa de la lujuria sin culpa.
El libertinaje delicioso. Sacás
la exquisitez primordial en mí.
La obsesión desagradable en mí.
El pecado venial corporal en mí.
la transgresión original en mí.

Ocre rojo. Ocre amarillo. Índigo. Cochineal .
Piñón. Copal. Pasto dulce. Mirra .
Todos ustedes santos, beatos y terribles ,
Virgen de Guadalupe, diosa Coatlicue,
Los invoco.

Quiero ser tuya*. Sólo tuya. Sólo vos.
Quiero amarte*. Atarte*. Amarrarte* .
Amar de la forma en que una mujer mexicana ama. Dejame
mostrarte. Amar de la única forma que conozco.








Notas

Dolores del Río: una actriz mexicana de la época dorada del cine, conocida por su belleza exótica y comportamiento refinado.

Popocatepetl: " Montaña Humeante ", nombre azteca dado al volcán activo situado al sudoeste de la ciudad de México.

Iztaccíhuatl: "Mujer Durmiente ", nombre azteca de un volcán cerca de Popocatépetl.

Agustín Lara: (1897-1970) cantante, compositor y actor mexicano del siglo XX. Principalmente de boleros, también conocido con los apelativos de "El Músico Poeta" y "El Flaco de Oro".

Uled - Nayl: baile realizado por las mujeres del harén árabe, sobre todo en Argelia.








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Solteronas


Mis primas y yo,
no nos casamos.
Somos muy viejas para
los estándares mexicanos.

Y los familiares
sospecharon desde hace tiempo
que no estaremos más
de blanco.

Mis primas y yo,
somos solteronas
de treinta años.

Quién no vestiremos a los chicos,
y nunca santos -
aunque los desvestiremos.

Las tías,
se rindieron con nosotras.
No más codazos - Sos la que sigue.

En vez de -
¿Qué pasó en tu infancia?
¿Qué te dejaron todas estas adolescentes?
¿Quién te lastimó, cariño?

Pero estudiamos
matrimonios demasiado tiempo

Tía Ariadne,
Tia Vasti,
Comadre Penélope,
querida Malintzin,
Señora Cáscara de calabaza -

las lecciones nos sirvieron mucho.








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Lo dejo que me lleve


Lo dejo que me lleve
por encima del umbral y de
la rodilla. Serví y seguí,
albergué mis cosas
y peregriné con él.
Ellos se rieron de mi elección
cuando asumió
e hice
una vigilia de esa
soledad,
mi vida.
Trabajé el amor,
suturado feroz
y lo alimenté.
Encamado y esposado.
Él nunca decepcionó,
hirió, abandonó.
Marido, amor, mi poema
vida.








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Algunos elementos a tener en cuenta


Hay mucho que aprender.
La gracia del cuello a memorizar.
Heliotropo del sueño.
Jeroglífico de huesos a descifrar
Amor, en todo caso, viene después.

Por ahora, las manos llevan su diálogo.
Crédulas como extranjeras.
Un parloteo codicioso, indefinidamente en nada
Nada en absoluto.

Te gusta dar y Observarme en mi placer
Podrías descender como la lluvia
destruir como el fuego
si lo decidís.

si lo decidís.








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Tu nombre es mío


Y sacra de mí Y tu espíritu
Y ese doble divino
La muerte me reconoce en mi sexo
Una respiración completa Y este silencio
¡Confío Y aúllo! Este cuerpo este
Espíritu que me diste
Un regalo de lluvia de Taxco
Fino como la plata
Un placer antiguo
Obsidiana y jade
Los siglos que te conocí
Incluso antes de conocer a tu hombre
Madre sexual de mí la elegancia
De tu boca de jaguar








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Te gusta dar y observarme en mi placer


Te gusta dar y observarme en mi
placer. Machete yo en dos.
Tomar por tomar lo que es tuyo.
Esta es la forma en que te gustaría tenerme.

Estoy desnuda como un campo de cañas,
tan sola como toda Cuba
antes de vos.

Podrías descender como la lluvia,
destruir como el fuego
si lo decidís.

si lo decidís.

Podría ascender como un huracán.
Podría estallar tan repentina como
un golpe de estado de trompetas,
el ojo insomne del océano,

un cielo de urracas negras.
Si lo decido.

Yo no decidí.
Me dejo llevar.

Este poder es mi regalo para vos.








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En camino a mi amante soy detenida por demasiadas ciudades y la fragilidad humana


Malditas estas malditas
horas entre mí,
vos. Las ciudades y desiertos
y horas y horas que se amplían
Como sueños. Y los sueños que se estrechan
como puentes. Y los segundos
interminables como todo Texas
aletargado y grueso
bajo el caluroso día.

Apurate.
Lo que importa es estar
dentro de la oración de tu cuerpo,
bajo las alas de tus ojos,
el colibrí chuparrosa* que está
en la flor del hombre de tu
sexo.








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*Dulzura


Haceme el amor en español.
No con esa otra lengua.
Te quiero juntito* a mi,
tierno como el idioma
canturreado a bebés.
Yo quiero ser esa
canción de cuna, mi bien
querido*, que amé.
Te quiero dentro de
la boca de mi corazón,
dentro del arpa de mis muñecas,
la carne dulce del mango,
en el oro que cuelga
de mis orejas y el cuello.
Decí mi nombre. Decilo.
La forma en que se supone que se dice.
Quiero saber si te conocí
incluso antes de conocerte.








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Me llamaste corazón


Eso fue suficiente
para perdonarte.
Espíritu de un tigre
desde su celda.

Me llamaste corazón*
antes de ese instante
dejé el teléfono
de vuelta en su base.

Tu vocesita.
El calor de tus ojos,
cómo habría puesto
mi boca en cada uno.

Dijiste corazón*
y la palabra ardía
como una rama de jacarandá.








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Las rondas del corazón de los sospechosos de siempre


Duermo con el gato
cuando nadie me tendrá.
Cuando no puedo desprendérmelo
por amor o dinero -

Llamo a algunos
que solían amarme.
O trato de atraer a los sospechosos
en mi linda red.

Estoy loca como una novia de junio
Fría como la teta de una bruja.
Una patética perra.
En definitiva, una mujer normal.
Agradecida a la desmesura.

Al menor tirón de generosidad,
Me atengo al cíclope que me toma,
me deja hacer pis en la alfombra
y me mantiene alimentada.

¿Has visto a esta mujer?
Soy considerada inofensiva.
Armada y peligrosa.
Pero sólo a mí.








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Esperando por un amante


¿Y si no llegás?
¿Y si llegás?
tengo tanto miedo
cruzo mis dedos,
pido un deseo,
escupo.

Sos nuevo.
Todavía no podés lastimarme.
Enciendo las velas.
Digo mis plegarias.
Me perfumo con mangos.

Me gusta la posibilidad de cualquier cosa,
el miedito que siento
cuando entrás en un cuarto.
No tengo ni idea de quién sos.

¿Y qué si te gusto?
¿Y qué si lo hacés?
No puedo pensar.
Me visto de negro ajustado ,
mis aros de 14 quilates y mis puntas de terciopelo.
Fumo dos cigarrillos.
Estoy girando como loca.

Escuchá - los autos rugen. Toda la noche.
Estoy esperando al único que pare.
Toda mi vida. Escuchá -
¿Oís eso?
Uff.








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Bueno, si insistís


Mi cuerpo, este
cuerpo, que no tiene
nada que ver
con quien
soy. Pero
es mi cuerpo,
este cuerpo que
anhelás. Tendón

y torcedura de la carne,
hélice de deseo y vanidad.

Estos cuerpos. Tu cuerpo.

Mi cuerpo. Nuestro
tragar el uno al otro
entero. Este. Ese.
Cuello. Boca. Verga. Concha.

Pequeño terrorista, me aterrás.
Vení entonces. Subí. Entra

Bueno, si insistís. Si
insistís...








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Comilón de calabaza


No soy un problema.
Juro por Dios que no lo soy.
No soy

la clase de mujer
que telefonea en medio de la noche,
-¿quien te dijo eso?-
dividiendo la noche como machete.
Antes y después. Después. Antes.
No, no, no yo.
No soy

la ella quien lanza palabras más grandes que rocas,
más filosas que los cuchillos de Houdini,
Molotovs verbales.

La que hizo ese-yo no fui*-
que no era yo.

No soy histérica,
terrorista,
anarquista emocional.

Me mantengo dentro de una cáscara de calabaza.
Ahí lo hago muy bien.

Cierro un ojo a donde
mi comilón de calabaza deambula.

Me mantengo como un pastel de frutas.
Subsisto en el aire.

No es una preocupación ni cuidado.
Por favor.
Soy libre para tomar
como los ojos de Santa Lucía.
No es problema alguno.

Lo juro, lo juro, lo juro...








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Estoy tan deprimida que tengo ganas de saltar al río detrás de mi casa pero no lo haré porque tengo treinta y ocho años y no dieciocho


Traeme una trago.
Necesito pensar un poco.
Papel. Lapicera.
Y me vendría bien el aroma
de un buen puro, incluso
aunque haya salido sol.
Los mirlos en los árboles.
Los mirlos dentro mi corazón.
Plumas rotas y alas tiesas.

Podría saltar.
Pero no lo hago.
Podrías matarme.
Pero no lo harás.

Los mirlos
llamándose unos a otros.
Las horas largas.
Las horas largas.
Las horas largas.









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Después de todo


Siempre es lo mismo.
Sin licor en la casa.
El último cigarro se apagó en las cenizas.
Y una buena dosis de poemas.

Las dos a.m. sabés
eso no puede ser bueno para vos.
Pero ahí voy,
las arterias crepitando como
artillerías cuando me conecto.

Este u Oeste.
Central o Pacífico.
Chicago, San Antonio, New York.

Y cuando termine
lanzando palabras tan grandes como piedras,
cortando el aire con mi lengua,
detonando mujeres y
poniendo los bebés a llorar.

Y cuando mis amantes acaben
diciéndome - ¡Estás loca,
Andá al demonio,
Deja de gritar y hablá en inglés, por favor!

Después de todo,
lo que es frágil se rompe,
el silencio es caro,
el tono de marcado aullando como mi corazón.








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Quiero ser un padre como los hombres


Quiero ser un padre
como los hombres
Me amé...

Me gustaría dar
mi nombre
sin vergüenza...

Quiero saber
cómo el amor puede crecer irrevocable
y demostrar la fábula verdadera

Existe un amor que da.

Y no devolverá
lo que dió.

Como los hombres.








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El Alacrán Güero*


Dicen que el alacrán güero* puede matarte.
eso es lo que dicen.
de todos los escorpiones que existen,
el más mortífero es el blanco.

una picadura
te espesa la lengua,
te asfixia
antes de que te des cuenta,
vos sos otra
femme fatale.

Tené cuidado con el alacrán güero*
cuyo dolor llega con retraso.

Incluso si toda tu vida
fuiste advertido
incluso si cerraste
tus ojos a su belleza
como un apasionado de Santa Lucía
no sos inmune.

inconsciente es cómo la Muerte
te encontrará. Enroscado
en tu sueño justo.








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Cosa en mi zapato


Una cosa en el zapato,
un diente de león, una espina, una huella digital,
un grano de dolor que me ha deshecho una vez más
oh, mi padre, lo siento de todo corazón estoy de este lado derecho del cerebro
que me ha alarmado, mutilado y puesto muchos días ahora
inválida baja.
Debería saber, estoy llena de decibeles.
Esta soy yo que es mía toda mía
bajo uno y veinte edredones.
Confieso

cierta sensiblería habitual mientras el flujo del día 26,
como la macabra Carlotta. Bajo coacción
Me broto como una papa en la penumbra codiciosa.
Aúllo como el gato negro gritando con necesidad alborotada.
¡Cállate! Lo que quiero

guardar como la maldita suerte
cuando los gitanos llegan a lo último,

Sacudo las sábanas.
Pongo la cama en latas de agua.
Pensá antes de actuar.

Tené cuidado con el alacrán güero
Te lo digo.
Sé de lo que hablo.








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Poema de locura nocturna


Hay un poema en mi cabeza
como muchas tazas de café.
Un guisante bajo veinte edredones .
Una tristeza en mi corazón como piedra .
Un teléfono. Y siempre mi
locura nocturna que sale como murciélagos
a través de este cielo de Texas.

Soy la señora loca de la que te advirtieron .
El rumor del que hablaban -
y peor aún, que habla.

No es ningún secreto .
Estoy acá. Dentro de un círculo de luz .
La luz siempre encendida, resistiendo un vaso,
un puro fácil. La de tipo

que proyecta el cielo crepuscular.
Descendiendo en círculos.
Soy una mujer bruja elevada
en tabaco y agua bendita.

Soy una mujer encantada con sus desastres.
Ellos me dan algo que hacer.
Una clase de profesión.
Me mantiene aplicada
y servicial.

En sueños el origami del cerebro
se abre como un puño una granada,
una geometría costosa.

No es cierto.
No tengo ni idea
Por eso estoy arrugada esta noche.

Elegí tu arma.
La mía - el teléfono, mi lengua,
Ambas negras como un revolver.

Tengo la magia de las palabras,
el poder de encantar y matar a voluntad.
De matarme a mí misma o apuntar al azar.
Y matarte.








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Perras*


No puedo imaginar a esa ridícula mujer blanca
con vos. Su piel rosa con la tuya oscura.
Tu lengua en la suya. No puedo
imaginármelo sin reír.
Quién lo hubiera pensado.

No es su ex novio -
tu buen 'ex-favorito mejor amigo,
la que juraste era más grueso que los familiares,
sangre blanca de hermano, amigo -
que quiere cortar abrirla como un cerdo
y no lo culpo a él.

¿No es gracioso?
Él actuando mexicano.
Vos actuando de blanca.

No me puedo imaginar a esta mujer.
ni tu ex mujer blanca. Tampoco ninguna
de las que abrazaste y sostuviste,
tan extrañas del país que compartimos.

Carajo. ¿Dónde está tu respeto?
Podrías haber usado un poco de imaginación.
Elegir a alguien que no conocía. O al menos,
una perra más de mi agrado.








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Nube


"Si usted es un poeta, verá claramente que hay una nube flotando en esta hoja de papel."

-Thich Nhat Hanh 


Antes de convertirte en una nube, eras un océano, enturbiado y
murmurando como una boca. Eras la sombra de una nube cruzando
sobre un campo de tulipanes. Eras las lágrimas de un hombre que lloraba
en un pañuelo cuadriculado. Eras el cielo sin sombrero. Tu
corazón hinchado y floreado como sábanas secándose en la soga.

Y cuando eras un árbol, escuchaste a los árboles y las cosas
de árboles cosas que te dijeron. Eras el viento en las ruedas de una bicicleta
roja. Eras la araña tatuada en el brazo lampiño
de un chico del centro de Houston. Eras la lluvia saliendo de las
hojas de cera de un árbol de magnolia. Un mechón de pelo color paja
metido entre las páginas abigarradas de una novela de Víctor Hugo. Una
media luna de jabón. Una araña del color de una uña. Las redes negras
bajo el mar de olivos. Una madeja de lana azul. Un platillo de té
envuelto en papel de diario. Una frasco vacío de galletas. Un tazón de arán-
danos en crema de leche. Vino blanco contenido en un vaso verde.

Y cuando abriste tus alas al viento, a través del perforado
cielo de estaño por encima de un patio carcelario, los condenados a muerte y
los condenados a la vida miraron, suave y dulce, deslizarse
una nube blanca.








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Una vez más pruebo la teoría de la relatividad


si
volvés
te trataría
como un sillón Matisse
perdido vos como un Pasha
bailo una sevillana
salto y doy vueltas hacia atrás como una diva taiwanesa
golpeo los platillos como una ópera china
rujo como una banda de sonido de Fellini
y río como el perrito que
vigila la vaca y salta sobre la luna.

Me gustaría ser tu payasa
Te contaría anécdotas divertidas y
pintaría nubes en las paredes de mi casa
vestiría la cama en su mejor ropa
Y mientras duermas
contendría mi respirar y te vería
mover como un girasol

Qué hermoso sos
como el color dentro de una oreja
como una concha de caracol
como un Modigliani desnudo

Cortaré un poco de tu pelo esta vez
para que nunca me dejes
Ah, el pelo más suave
Ah. el más suave

si
volvés
Te daría tulipanes papagayos y papayas
reiría de tus anécdotas
O no diría una palabra que,
como saben, es difícil para mí

Sé que cuando te canses
te iras a la Patagonia
Cairo Estambul
Katmandú
Laredo

mientras tanto
te saborearé como una ostra
te memorizaré
sosteniéndote bajo mi lengua
estudiándote de memoria
así que cuando te vayas
escribiré poemas.








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Ese chico hermoso que vive cruzando Handy Andy


me invitó
para su fiesta
de cumpleaños. Veinti-
ocho de este sábado,
2 de diciembre, 1989.
Así sábado

a la noche me voy
a poner mi vestido más
bonito, el negro
con verde
y lentejuelas moradas,
y mis botas de vaquero.

Y voy a
estar ahí
con un pack de cervezas
y este poema,

como cualquier tonta que ama
mirar una nube,
o amapola nocturna,
o una camioneta bien roja.








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Los desnudos*: Un tríptico


No puedo dejar de mirar aunque
vos y yo estamos más allá
del tiempo de las guerras épicas. Guerras
y amor y amor y guerras
nos han desunido y unido.
De todos modos, miro atrás en retrospectiva
me reflejo en el espejo,
vos de espaldas a mí,
yo mirando hacia atrás. Peque-
ña, te
amo. No puedo olvidarte.
No podés olvidarme.
No voy a dejarte.








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Mexicano en Francia


Él dice que le gusta México.
Especialmente toda esa historia.
Eso es lo que yo entiendo
aunque mi francés
no es tan bueno.

Y quiere hablar
sobre el racismo en EE.UU.
No es frecuente que se reúnan
Mexicanos en el sur de Francia.

Recuerda
un Marlon Brando mexicano una vez
en la televisión francesa.

Cómo, en las películas del lejano oeste,
los mexicanos son siempre
los malvados. Y -

¿Es cierto que
todos los mexicanos
llevan cuchillos?

Me río.
-Suerte la tuya que
No estoy llevando mi cuchillo
hoy.

Él se ríe también.
-Pienso que
el cuchillo que llevás
es abstracto.








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Poema de bienvenida para Sophie


Esta mañana hubiera significado
un campo de nieves desplomado si
estuviéramos en Vermont, traído sólo
por un cielo arrugado de Texas.

Y vos y Alba para el desayuno
tacos en Torres Taco Haven
donde admirabas mi mesa
al lado de la máquina de discos y
dijiste: Un buen lugar para escribir.

Me prometiste que podíamos volver
y comer tacos juntas y sentarnos
acá con un café y nuestros cuadernos
de escritos cuando quisiéramos.
Y nadie tendría que hablar
si no queríamos. La próxima vez

vení a mi casa, quiero
llevarte al techo.
Mirar el atardecer los mirlos
hacer una raqueta maravillosa.
Podés venir cuando quieras-
Y nadie va a tener que hablar
si no queremos.








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Por qué no lo hice


Por supuesto.
Iba a hacerlo, sabés.
O tal vez no.

Ya mi boca fue suave
cuando me besaste al despedirme
y me dejaste ir .

Pero en vez de amor
sólo había una vieja bolsa de dormir
que me tiraste y tres
picaduras de pulgas en mi vientre
a la mañana siguiente.
No lo sabías,
¿verdad ?

No lo creo.

Ni tu nombre robé
y llevé conmigo
todo el camino de San Antonio
a Puerto Escondido.

Y hoy cuando esperaba
para que aparezca tu camioneta,
Volví enseguida y me dejaste ahí
en tu portón llena de maletas,
cajas, sierras y cedros,

Entré en tu cuarto
y me acosté en tu cama
sólo para ver si se me adaptaba.
Las sábanas eran frescas
y un fino polvo de talco estaba en todas partes
la forma en que algunos hombres que viven solos
están acostumbrados a vivir.

Oh, estoy bien asustada
¿No te diste cuenta? sólo
soy tímida cuando me gusta un hombre.
Y al decir la verdad
no estoy segura si el amor vale
el riesgo de perder la amistad.

Hubiera sido fácil.
Podría haber reclamado
Tenía miedo de la oscuridad.
Lo estoy, ya sabes. Con miedo quiero decir.

Pero había un avión
que tomar la mañana siguiente.
Y tuviste que ir a trabajar.

Además, tenía sueño.
Y el amor, ese pez demasiado viejo para escaparse,
estará ahí la mañana siguiente. Y si no,
habrá otras mañanas, otros peces.








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Poema Champagne por La Josie


La primer copa te hará reír.
La segunda tendrá que hacer reír a los demás.
La tercera es para cantar operetas.
La cuarta para darte alas.
La quinta te hará olvidar
las cosas que decidiste recordar
y recordar las cosas que decidiste olvidar.
La sexta es para el coraje de marcarlo a él.
La séptima para reducir las groserías y la concupiscencia*.
Felicitaciones. La octava te llevará a la cama o a la pelea.
O a la pelea en la cama. Es lo mismo.









*concupiscencia: en la teología cristiana, se puede entender como sentir deseos (o exceso de deseos) no gratos a Dios (de acuerdo con su etimología a continuación)- (del latín concupiscentia, de cupere, desear, reforzado con el prefijo con) a la propensión natural de los seres humanos a obrar el mal, como consecuencia del pecado original.








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Vino tinto*


El vino oscuro me recuerda a vos.
El Borgoña y el Cabernet.
El sabor fuerte, el repiqueteo y el siseo
ese espiral como seda egipcia,
un poco de sangre en un labio, humo
negro de un cigarrillo.

Las noches que se hinchan como corcho.
Esta noche. Unas miles.
En una sola lámpara.
En público o en soledad.
Muy tarde o muy temprano.
Cuando escribo mis poemas.

Algo de vos todavía tirante
Todavía forcejea todavía arrastra,
una soga que vibra
zumbaba entre nosotros.
Zumbaba, amor, ¿no es así?.
Amor, cómo zumbaba.








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Mujer callejera


Dicen que soy una bestia.
Y una fiesta en sí. Cuando al principio
pensaba que eso es lo que era una mujer.

Dicen que soy una perra .
O una bruja. Afirmé
lo mismo y nunca hice una mueca.

Dicen que soy una macha*, un infierno sobre ruedas,
viva-la-vulva*, fuego y azufre,
odiando a los hombres, devastando,
monstruo-mujer lesbiana.
No necesariamente,
pero me gusta el cumplido.

La turba llega con piedras y palos
para mutilarme y lastimarme
De todos modos, cuando abro mi boca,
se tambalean como ginebra.

Diamantes y perlas
caen de mi lengua.
O sapos y serpientes.
Dependiendo del ánimo que tengo.

Me gusta la picazón que provoco.
El susurro de los rumores
como crinolina.

Soy la mujer del mito y la mentira.
(Cierto. fui artifice de algunas de ellas.)
Construí mi casa de mala reputación.
Ladrillo a ladrillo. Trabajosa,
amada y mazonada.

Yo vivo así.
El corazón como vela, lastre, timón, proa.
Ruidosa. Indulgente en exceso.
Mi pecado y éxito -
Pienso en mí con gula.

Por lo que todos dicen soy
un peligro para la sociedad .
Soy Pancha Villa.
Rompo las leyes ,
altero el orden natural ,
enojo al Papa y hago llorar a padres.
Estoy más allá de la mandíbula de la ley.
Soy la bandida, enemiga pública de las más buscadas.
Mi imagen feliz con una sonrisa en la pared.

Infundo terror entre los hombres.
No me puede molestar lo que piensan.
¡Que se vayan a la ching chang chong!*
Por esto, la cruz, el calvario .
En otras palabras, soy anarquía.

Soy un objetivo - bueno,
tiroteo fuerte,
lengua afilada,
pensamiento agudo,
de rápido hablar,
pies sueltos,
suelta de lengua,
dejé suelta,
mujer callejera .
Cuidado, cariño.

Soy perra. Bestia. Macha .
¡Wáchale!*
Ping! Ping! Ping!
Rompo cosas.








(versiones en castellano: Hugo Zonáglez)


*N de T: original en castellano


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You Bring Out the Mexican in Me


You bring out the Mexican in me. 
The hunkered thick dark spiral. 
The core of a heart howl. 
The bitter bile. 
The tequila lagrímas on Saturday all 
through next weekend Sunday. 
You are the one I'd let go the other loves for, 
surrender my one-woman house. 
Allow you red wine in bed, 
even with my vintage lace linens. 
Maybe.  Maybe.

For you.

You bring out the Dolores del Río in me. 
The Mexican spitfire in me. 
The raw navajas, glint and passion in me. 
The raise Cain and dance with the rooster-footed devil in me. 
The spangled sequin in me. 
The eagle and serpent in me. 
The mariachi trumpets of the blood in me. 
The Aztec love of war in me. 
The fierce obsidian of the tongue in me. 
the berrinchuda, bien-cabrona in me. 
The Pandora's curiosity in me. 
The pre-Columbian death and destruction in me. 
The rainforest disaster, nuclear threat in me. 
The fear of fascists in me. 
Yes, you do.  Yes, you do.

You bring out the colonizer in me. 
The holocaust of desire in me. 
The Mexico City '85 earthquake in me. 
The Popocatepetl/Ixtaccíhuatl in me. 
The tidal wave of recession in me. 
The Agustín Lara hopeless romantic in me. 
The barbacoa taquitos on Sunday in me. 
The cover the mirrors with cloth in me.

Sweet twin.  My wicked other, 
I am the memory that circles your bed nights, 
that tugs you taut as moon tugs ocean. 
I claim you all mine, 
arrogant as Manifest Destiny. 
I want to rattle and rent you in two. 
I want to defile you and raise hell. 
I want to pull out the kitchen knives, 
dull and sharp, and whisk the air with crosses. 
Me sacas lo mexicana en mi, 
like it or not, honey.

You bring out the Uled-Nayl in me. 
The stand-back-white-bitch in me. 
The switchblade in the boot in me. 
The Acapulco cliff diver in me. 
The Flecha Roja mountain disaster in me. 
The dengue fever in me. 
The ¡Alarma! murderess in me. 
I could kill in the name of you and think 
it worth it.  Brandish a fork and terrorize rivals, 
female and male, who loiter and look at you, 
languid in your light.  Oh,

I am evil.  I am the filth goddess Tlazoltéotl. 
I am the swallower of sins. 
The lust goddesss without guilt. 
The delicious debauchery.  You bring out 
the primordial exquisiteness in me. 
The nasty obsession in me. 
The corporal and venial sin in me. 
the original transgression in me.

Red ocher.  Yellow ocher.  Indigo.  Cochineal. 
Piñón.  Copal.  Sweetgrass.  Myrrh. 
All you saints, blessed and terrible, 
Virgen de Guadalupe, diosa Coatlicue, 
I invoke you.

Quiero ser tuya.  Only yours.  Only you. 
Quiero amarte.  Atarte.  Amarrarte. 
Love the way a Mexican woman loves.  Let 
me show you.  Love the only way I know how. 








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Old Maids


My cousins and I, 
we don't marry. 
We're too old 
by Mexican standards. 

And the relatives 
have long suspected 
we can't anymore 
in white. 

My cousins and I, 
we're all old 
maids at thirty. 

Who won't dress children, 
and never saints- 
though we undress them. 

The aunts, 
they've given up on us. 
No longer nudge-You're next. 

Instead-- 
What happened in your childhood? 
What left you all mean teens? 
Who hurt you, honey? 

But we've studied 
marriages too long-

Aunt Ariadne, 
Tia Vashti, 
Comadre Penelope, 
querida Malintzin, 
Señora Pumpkin Shell-

lessons that served us well.








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I Let Him Take Me


I let him take me
over the threshold and over
the knee. I served and followed,
harbored up my things
and pilgrimed with him. 
They snickered at my choice
when he took over
and I 
vigiled that 
solitude,
my life. 
I labored love, 
fierce stitched 
and fed him. 
Bedded and wifed him.
He never disappointed, 
hurt, abandoned. 
Husband, love, my life-
poem.








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A Few Items To Consider


There is much to learn.
Grace of the neck to memorize.
Heliotrope of sleep.
Hieroglyph of bones to decipher
Love, if at all, comes later.

For now, the hands take to their dialogue.
Gullible as foreigners.
A greedy chattering, endlessly on nothing
Nothing at all.

"You Like to Give and Watch Me My Pleasure"
You could descend like rain
destroy like fire
if you chose to.

If you chose to.








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Your name is mine


And holy to me And your spirit
And that twin of divine
Death granted me in my sex
A complete breath And this silence
I trust And howl This body this
Spirit you gave me
A gift of Taxco rain
Fine as silver
An antique pleasure
Obsidian and jade
The centuries I knew you
Even before I knew your man
Sex mother me the elegance
Of your jaguar mouth








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You Like to Give and Watch Me My Pleasure


You like to give and watch me my
pleasure. Machete me in two.
Take for the taking what is yours.
This is how you like to have me.

I’m as naked as a field of cane,
as alone as all of Cuba
before you.

You could descend like rain,
destroy like fire
if you chose to.

If you chose to.

I could rise like huracan.
I could erupt as sudden as
a coup d’etat of trumpets,
the sleepless eye of the ocean,

a sky of black urracas.
If I chose to.

I don’t choose to.
I let myself be taken.

This power is my gift to you.








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En Route to My Lover I Am Detained by Too Many Cities and Human Frailty


Damn these damn
hours between me,
you. Cities and deserts
and hours and hours that widen
like dreams. And dreams that narrow
like bridges. And seconds
endless as all of Texas
lethargic and thick
under the dogday heat.

Hurry.
What matters is to be
inside the prayer of your body,
beneath the wings of your eyes,
the chuparrosa hummingbird being
in the man flower of your
sex.








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Dulzura 


Make love to me in Spanish.
Not with that other tongue.
I want you juntito a mi,
tender like the language
crooned to babies.
I want to be that
lullabied, mi bien
querido, that loved.
I want you inside
the mouth of my heart,
inside the harp of my wrists,
the sweet meat of the mango,
in the gold that dangles
from my ears and neck.
Say my name. Say it.
The way it’s supposed to be said.
I want to know that I knew you
even before I knew you.








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You Called Me Corazón


That was enough 
for me to forgive you. 
To spirit a tiger 
from its cell.

Called me corazón 
in that instant before 
I let go the phone 
back to its cradle.

Your voice small. 
Heat of your eyes, 
how I would've placed 
my mouth on each.

Said corazón 
and the word blazed 
like a branch of jacaranda. 








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The Heart Rounds Up the Usual Suspects


I sleep with the cat
when no one will have me.
When I can't give it away
for love or money -

I telephone the ones
who used to love me.
Or try to lure the leery
into my pretty web.

I'm loony as a June bride
Cold as a bruja's tit.
A pathetic bitch.
In short, an ordinary woman.
Grateful to excessiveness.

At the slightest tug of generousness,
I stick to the cyclop who takes me,
lets me pee on the carpet
and keeps me fed.

Have you seen this woman?
I am considered harmless.
Armed and dangerous.
But only to me.








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Waiting for a lover


And what if you don't arrive?
And what if you do?
I'm so afraid
I cross my fingers,
make a wish,
spit.

You're new.
You can't hurt me yet.
I light the candles.
Say my prayers.
Scent myself with mangoes.

I like the possibility of anything,
the little fear I feel
when you enter a room.
I haven't a clue of the who of you.

And what if you do like me?
And what if you do?
I can't think.
Dress myself in slinky black,
my 14-karat hoops and my velvet spikes.
Smoke two cigars.
I'm doing loopity loops.

Listen - cars roar by.  All night.
I'm waiting for the one that stops.
All my life.  Listen -
Hear that?
Yikes.








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Well, If You Insist


My body, this
body, that has
nothing to do
with who
I am. But
it’s my body,
this body you
long for. Sinew

and twist of flesh,
helix of desire and vanity.

These bodies.  Your body.

My body. Ours
swallowing each other
whole. This. That.
Neck. Mouth. Cock. Cunt.

Little terrorist, you terrify me.
Come in then. Climb on. Get in.

Well, if you insist. If you
insist… 








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Pumpkin Eater


I'm no trouble.
Honest to God I'm not.
I'm not

the kind of woman
who telephones in the middle of the night,
-who told you that?-
splitting the night like machete.
Before and after. After. Before.
No, no, not me.
I'm not

the she who slings words bigger than rocks,
sharper than Houdini knives,
verbal Molotovs.

The one who did that-yo no fui-
that wasn't me.

I'm no hysteric,
terrorist,
emotional anarchist.

I keep inside a pumpkin shell.
There I do very well.

Shut a blind eye to where
my pumpkin-eater roams.

I keep like fruitcake.
Subsist on air.

Not a worry nor care.
Please.
I'm free for the taking
as the eyes of Saint Lucy.
No trouble at all.

I swear, I swear, I swear...








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I Am So Depressed I Feel Like Jumping in the River Behind My House but Won’t Because I’m Thirty-Eight and Not Eighteen


Bring me a drink.
I need to think a little.
Paper. Pen.
And I could use the stink
of a good cigar–even
though the sun’s out.
The grackles in the trees.
The grackles inside my heart.
Broken feathers and stiff wings.

I could jump.
But I don’t.
You could kill me.
But you won’t.

The grackles
calling to each other.
The long hours.
The long hours.
The long hours.








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After Everything


It’s always the same.
No liquor in the house.
The last cigar snuffed in its ashes.
And a heavy dose of poems.

At two a.m. you know
that can’t be good for you.
But there I go,
arteries crackling like
artillery when I dial.

East or west.
Central or Pacific.
Chicago, San Antonio, New York.

And when I’m through
hurling words as big as stones,
slashing the air with my tongue,
detonating wives and
setting babies crying.

And when my lovers are finished
telling me - You’re nuts,
Go screw yourself,
Stop yelling and speak English please!

After everything
that’s breakable is broken,
the silence expensive,
the dial tone howling like my heart. 








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I Want to be a Father Like the Men


I want to be a father
like the men
I’ve loved…

I’d like to give
without disgrace
my name…

I want to know
how love can grow irrevocable
and prove the fable true

A love exists that gives.

And won’t take back
what’s given.

Like the men.








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El Alacran Güero


They say el alacran guero can kill
you. that’s what they say.
of all the scorpions that exist,
the white one is the deadliest.

one sting
makes the tongue thick,
asphyxiates
before you know it,
you are another
femme fatality.

Beware el alacran guero
whose grief arrives delayed.

Even if all your life you
you’d been warned
even if youve snuffed
your eyes to their beauty
like a passionate St. Lucy
you are not immune.

unaware is how Death
will find you. Coiled in
your righteous sleep.








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Thing in my shoe


Thing in my shoe,
dandelion, thorn, thumbprint,
one grain of grief that has me undone once more
oh my father, heartily sorry am I for this right-side of the brain
who has alarmed and maimed and laid me many a day now
invalid low.
I should know, I’m full of its decibel.
This is me that is mine all mine
under one and twenty eiderdowns.
I confess

a certain foppy sappiness regular as the 26-day flow,
like the macabre Carlotta.  Under duress
I sprout like the potato in its greedy gloom.
Yowl like the black cat howling with its rowdy need.
Shut up! What I want to be

saved like the lucky fuck
when the gypsies arrive in the nick,

Shake the sheets.
Stand the bed in cans of water.
Look before you leap.

Beware el alacran guero
I tell you.
I know of what I speak.








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Night Madness Poem


There’s a poem in my head
like too many cups of coffee.
A pea under twenty eiderdowns.
A sadness in my heart like stone.
A telephone.  And always my
night madness that outs like bats
across this Texas sky.

I’m the crazy lady they warned you about.
The she of rumor talked about —-
and worse, who talks.

It’s no secret.
I’m here. Under a circle of light.
The light always on, resisting a glass,
an easy cigar.  The kind

who reels the twilight sky.
Swoop circling.
I’m witch woman high
on tobacco and holy water.

I’m a woman delighted with her disasters.
They give me something to do.
A profession of sorts. 
Keeps me industrious
and of serviceable use.

In dreams the origami of the brain
opens like a fist a pomegranate,
an expensive geometry.

Not true.
I haven’t a clue
why I’m rumpled tonight.

Choose your weapon.
Mine — the telephone, my tongue,
Both black as a gun.

I have the magic of words,
the power to charm and kill at will.
To kill myself or to aim haphazardly.
And kill you. 








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Perras


I can't imagine that goofy white woman 
with you.  Her pink skin on your dark. 
Your tongue on hers.  I can't 
imagine without laughing. 
Who would've thought.

Not her ex-boyfriend-- 
your good ol' ex-favorite best buddy, 
the one you swore was thicker than kin, 
blood white brother, friend-- 
who wants to slit you open like a pig 
and I don't blame him.

Isn't it funny. 
He acting Mexican. 
You acting white.

I can't imagine this woman. 
nor your white ex-wife.  Nor any 
of those you've hugged and held, 
so foreign from the the country we shared.

Damn.  Where's your respect? 
You could've used a little imagination. 
Picked someone I didn't know.  Or at least, 
a bitch more to my liking. 








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Cloud




If you are a poet, you will see clearly that there is a cloud floating in this sheet of paper. 
                                                                                         -Thich Nhat Hanh 


Before you became a cloud, you were an ocean, roiled and 
murmuring like a mouth. You were the shadows of a cloud cross- 
ing over a field of tulips. You were the tears of a man who cried 
into a plaid handkerchief. You were the sky without a hat. Your 
heart puffed and flowered like sheets drying on a line. 

And when you were a tree, you listened to the trees and the tree 
things trees told you. You were the wind in the wheels of a red 
bicycle. You were the spidery Mariatattooed on the hairless arm 
of a boy in dowtown Houston. You were the rain rolling off the 
waxy leaves of a magnolia tree. A lock of straw-colored hair 
wedged between the mottled pages of a Victor Hugo novel. A 
crescent of soap. A spider the color of a fingernail. The black nets 
beneath the sea of olive trees. A skein of blue wool. A tea saucer 
wrapped in newspaper. An empty cracker tin. A bowl of blueber- 
ries in heavy cream. White wine in a green-stemmed glass. 

And when you opened your wings to wind, across the punched- 
tin sky above a prison courtyard, those condemned to death and 
those condemned to life watched how smooth and sweet a white 
cloud glides. 








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Once Again I Prove the Theory of Relativity


If 
you come back 
I´d treat you 
like a lost Matisse 
couch you like a Pasha 
dance a Sevillana 
leap and backflip like a Taiwanese diva 
bang cymbals like a Chinese opera 
roar like a Fellini soundtrack 
and laugh like the little dog that 
watches the cow jump over the moon. 

I´d be your clown 
I´d tell you funny stories and 
paint clouds on the walls of my house 
dress the bed in its best linen 
And while you slept 
I´d hold my breath and watch 
you move like a sunflower 

How beautiful you are 
like the color inside an ear 
like a conch shell 
like a Modigliani nude 

I´ll cut a bit of your hair this time 
so that you´ll never leave me 
Ah, the softest hair 
Ah. the softest 

If 
you came back 
I´d give you parrot tulips and papayas 
laugh at your stories 
Or I wouldn´t say a word which, 
as you know, is hard for me 

I know when you grew tired 
off you´d go to Patagonia 
Cairo Istanbul 
Katmandu 
Laredo 

Meanwhile 
I´ll have savored you like an oyster 
memorized you 
held you under my tongue 
learned you by heart 
so that when you leave 
I´ll write poems. 








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That Beautiful Boy Who Lives Across from the Handy Andy


invited me
to his birthday
party. Twenty-
eight this Saturday,
December 2nd, 1989.
So Saturday

night I am going
to put on my prettiest
dress, the black one
with the green
and purple sequins,
and my cowboy boots.

And I am going
to be there
with a six-pack
and this poem,

like any fool who loves
to look at a cloud,
or evening poppy,
or a red red pickup truck.


                                                 for John Hernandez in memoriam








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Los Desnudos: A Triptych



I can’t quit the looking
though you and I are past
the time of epic wars. Wars
and love and love and wars
have disunited and united us.
All the same, I look back and looking back
I am reflected in that mirror,
you with your back to me,
me facing backwards. Little
one, I love
you. I can’t forget you.
You can’t forget me.
I won’t let you.








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Mexican in France


He says he likes Mexico. 
Especially all that history. 
That's what I understand 
although my French 
is not that good.

And wants to talk 
about U.S. racism. 
It's not often he meets 
Mexicans in the south of France.

He remembers 
a Mexican Marlon Brando once 
on French tv.

How, in westerns, 
the Mexicans are always 
the bad guys.  And--

Is it true 
all Mexicans 
carry knives?

I laugh. 
-Lucky for you 
I'm not carrying my knife 
today.

He laughs too. 
-I think 
the knife you carry 
is abstract. 








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Bienvenido Poem for Sophie


This morning that would've meant
a field of crumpled snow if we
were in Vermont, brought only
a crumpled sky to Texas. 

And you and Alba for breakfast
tacos at Torres Taco Haven
where you admired my table
next to the jukebox and
said, Good place to write.

You promised we could come back
and have tacos together and sit
here with coffe and our writer's
notebooks whenever we want.
And nobody would have to talk
if we didn't want to. Next time

you come by my house, I want
o take you up to the roof.
At sunset the grackles
make a wonderful racket.
You can come whenever you want-
And nobody will have to talk
if we don't want to.








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Why I Didn’t


Of course.
I was going to, you know.
Or maybe you didn’t.

Already my mouth gone soft
when you kissed me good night
and let me go.

But instead of love
there was only an old sleeping bag
you tossed at me and three
flea bites on my belly
the next morning.
You didn’t know that,
did you?

I didn’t think so.

Nor your name I stole
and took with me
all the way from San Antonio
to Puerto Escondido.

And today when I waited
for your pickup to appear,
I’ll be right back, and left me there
on your porch full of suitcases and
crates and saws and cedar,

I went into your room
and lay down on your bed
just to see if it’d suit me.
The sheets were cool
and a fine talc of dust lay everywhere
the way some men who live alone
are used to living.

Oh I’m scared all right
Haven’t you noticed, I’m
only shy when I like a man.
And to tell the truth
I’m not sure love is worth
the risk of losing friendship.

It would’ve been easy.
I could’ve claimed
I was afraid of the dark.
I am, you know. Afraid I mean.

But there was that plane
to catch the next morning.
And you had to go to work.

Besides, I was sleepy.
And love, that fish too old to get away,
will be there the next morning. And if not,
there are other mornings, other fish.








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Champagne Poem for La Josie


The first glass will make you laugh.
The second will have you making others laugh.
The third is for singing operettas.
The fourth to give you wings.
The fifth will have you forget
the things you choose to remember
and remember the things you choose to forget.
The sixth is for courage when dialing him.
The seventh to bring down cuss and concupiscence.
Congratulations. The eighth will drive you to bed or brawl.
Or to brawl in bed. Same difference.








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Vino Tinto


Dark wine reminds me of you.
The burgundies and cabernets.
The tang and thrum and hiss
that spiral like Egyptian silk,
blood bit from a lip, black
smoke from a cigarette.

Nights that swell like cork.
This night. A thousand.
Under a single lamplight.
In public or alone.
Very late or very early.
When I write my poems.

Something of you still taut
still tugs still pulls,
a rope that trembled
hummed between us.
Hummed, love, didn’t it.
Love, how it hummed. 








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Loose woman


They say I’m a beast.
And feast on it. When all along
I thought that’s what a woman was.

They say I’m a bitch.
Or witch. I’ve claimed
the same and never winced.

They say I’m a macha, hell on wheels,
viva-la-vulva, fire and brimstone,
man-hating, devastating,
boogey-woman lesbian.
Not necessarily,
but I like the compliment.

The mob arrives with stones and sticks
to maim and lame and do me in.
All the same, when I open my mouth,
they wobble like gin.

Diamonds and pearls
tumble from my tongue.
Or toads and serpents.
Depending on the mood I’m in.

I like the itch I provoke.
The rustle of rumor
like crinoline.

I am the woman of myth and bullshit.
(True. I authored some of it.)
I built my little house of ill repute.
Brick by brick. Labored,
loved and masoned it.

I live like so.
Heart as sail, ballast, rudder, bow.
Rowdy. Indulgent to excess.
My sin and success–
I think of me to gluttony.

By all accounts I am
a danger to society.
I’m Pancha Villa.
I break laws,
upset the natural order,
anguish the Pope and make fathers cry.
I am beyond the jaw of law.
I’m la desperada, most-wanted public enemy.
My happy picture grinning from the wall.

I strike terror among the men.
I can’t be bothered what they think.
¡Que se vayan a la ching chang chong!
For this, the cross, the calvary.
In other words, I’m anarchy.

I’m an aim-well,
shoot-sharp,
sharp-tongued,
sharp-thinking,
fast-speaking,
foot-loose,
loose-tongued,
let-loose,
woman-on-the-loose
loose woman.
Beware, honey.

I’m Bitch. Beast. Macha.
¡Wáchale!
Ping! Ping! Ping!
I break things.








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Sandra Cisneros (1954)
Illinois, Chicago, Estados Unidos.

Loose Woman (1994)
Alfred A. Knopf, New York City, Estados Unidos.

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