15/2/15

Jack Gilbert: "El amor no es suficiente..."



Derribarlo


Descubrimos el corazón sólo por el desmantelamiento de lo que
el corazón conoce. Al redefinir la mañana,
encontramos una mañana que viene justo después de la oscuridad.
Podemos romper con el matrimonio en el matrimonio.
Al insistir sobre el amor que estropeamos, ir más allá
del afecto y hasta desembocar en el amor.
Debemos desaprender las constelaciones para ver las estrellas.
Pero volviendo a la infancia no ayudará.
El pueblo no es mejor que Pittsburgh.
Sólo Pittsburgh es más que Pittsburgh.
Roma es mejor que Roma del mismo modo en el que el sonido
de las lenguas de los mapaches lamiendo dentro de las paredes
de los tachos de basura es más que el revuelo
de ellos en el lodo de la basura. El amor no es
suficiente. Morimos y nos colocamos dentro de la tierra para siempre.
Debemos insistir mientras todavía haya tiempo. Debemos
comer a través de la rusticidad de su dulce cuerpo ya
en nuestra cama para alcanzar el cuerpo dentro del cuerpo.








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Los grandes incendios


El amor está aparte de todas las cosas.
El deseo y la emoción no son nada a su lado.
El cuerpo no encuentra el amor.
Lo que nos guía es el cuerpo.
Lo que no es amor lo provoca.
Lo que no es amor lo sacia.
El amor se aferra de todo lo que conocemos.
Las pasiones que se llaman amor
también renuevan todo
al principio. La pasión es claramente el camino
pero no nos lleva al amor.
Abre el castillo de nuestro espíritu
para que podamos encontrar el amor que es
un misterio escondido ahí.
El amor es uno de muchos grandes incendios.
La pasión es un fuego producido de muchas maderas,
cada uno emitiendo su olor especial
para que podamos saber las diferentes especies
que no son amor. La pasión es el papel
y las ramitas que encienden las llamas
pero no pueden sostenerlo. El deseo perece
porque trata de ser amor.
El amor es devorado por el apetito.
El amor no dura, pero es diferente
de las pasiones que no duran.
El amor dura por no ser duradero.
Isaías dijo que cada hombre camina en su propio fuego
por sus pecados. El amor nos permite caminar
en la música dulce de nuestro propio corazón.








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Solo


Nunca pensé que volvería Michiko
después de que ella murió. Pero si lo hacía, sabía
que sería como una dama en un vestido largo y blanco.
Es extraño que ella haya regresado
como la dálmata de alguien. Conocí
al hombre paseándola con una correa
casi todas las semanas. Él dice buenos días
y me inclino para calmarla. Él dijo
una vez que ella nunca fue así con
otras personas. A veces ella está atada
en el césped cuando paso. Si no hay
nadie alrededor, me siento en el pasto. Cuando ella
finalmente se calma, pone su cabeza en mi regazo
y nos miramos directo a los ojos mientras susurro
en sus suaves oídos. No le preocupa nada
el misterio. Le encanta cuando
le toco la cabeza y le cuento pequeñas
cosas acerca de mis días y nuestros amigos.
Eso la hace feliz en la forma en que siempre lo hacía.








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Casado


Volví del funeral y me arrastré
por el apartamento, gritando fuerte,
buscando el pelo de mi esposa.
Durante dos meses los obtuve del desagüe,
de la aspiradora, bajo el refrigerador,
y de la ropa en el armario.
Pero después de que otras mujeres japonesas llegaron,
no había manera de estar seguro cuál era
el de ella, y me detuve. Un año después,
plantando el aguacate de Michiko, encontré
un cabello largo y negro enredado en la tierra.








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Infidelidad


Ella nunca está muerta cuando él la encuentra.
Comen fideos en el desayuno como de costumbre.
Durante once años, pensaba que era el río
en el fondo de su mente soñadora.
Ahora él sabe que ella está viviendo dentro de él,
como el viento es a veces visible
en los árboles. Como las rosas y el ruibarbo
están en el jardín y después no.
Sus cenizas están junto al mar en Kamakura.
Su rostro, su pelo y su dulce cuerpo permanecen
en la antigua villa sobre una montaña donde
ella vivió todo el verano. Durmieron
en el suelo durante once años.
Pero ahora ella viene cada vez menos y menos.








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Amantes


Cuando oigo a los hombres jactándose de lo apasionados
que son, pienso en una de las dos señoras de la limpieza
en una ventana del segundo piso mirando a un hombre
volviendo de una fiesta en la que había
un montón de cerveza gratis. Corriendo de acá para allá
del edificio en busca de un inodoro. "Oh, Dios,"
dice la mujer alta, "ese hombre ahí abajo
seguramente ama la arquitectura".








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Las vidas de los hombres famosos


Tratando de raspar la sopa quemada de mi única sartén
con una cuchara pasada la medianoche con una lámpara de aceite
porque si no cocino la caballa
esta noche calurosa ella me matará mañana
en el guiso de verduras. Qué es el doble
de derroche. Aunque sería otra manera
de ahorrar, estoy pensando, como voy a conseguir
más agua del pozo y detenerme a mirar hacia arriba
a través de las estrellas brillantes. Sí, sí, digo,
y seguir tirando de la larga cuerda.








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Culpable


El hombre ciertamente parecía culpable.
Feo, andrajoso, y sucio. Por no mencionar
que lo encontraron ahí en el bosque
con el cuerpo de ella. Los vecinos contaron cómo él
siempre jugaba con ardillas muertas,
perros destrozados, incluso serpientes. Él dijo
que esas eran las únicas cosas que
le permitirían acercarse. "Mirenme",
dijo el viejo con resignada
simplicidad, "Ya soy un muerto
entre los muertos. Es difícil ver las cosas
humilladas por la muerte.
Zarigüeyas untadas en la carretera, pájaros con hormigas
comiéndose los ojos incluso las ratas agonizantes
quieren privacidad para su desgracia.
Es cierto lavé la suciedad de su rostro
y la sangre de su cuerpo. Peiné su pelo.
Dormí junto a ella, a sus pies durante dos días,
como lo hacía mi perro. Le puse el vestido
lo mejor que pude. Parecía tan descuidada.
Como basura arrojada en la maleza.
Como si a nadie le importaba porque él ya había
hecho eso. Me quedé pensando por cuánto tiempo
ella va a estar sola ahora. Sabía
que la policía tomaría fotos y las pondría
en los diarios, desnuda y descubierta entonces la gente
desayunando podría mirarla. Quise
darle a su espíritu tiempo suficiente para estar lista".








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Intentando tener algo sobrado


Había una gran ternura a la tristeza
cuando voy hacia ahí. Ella sabía lo mucho
que amaba a mi esposa y que no teníamos futuro.
Éramos como víctimas que se ayudan entre sí
mientras esperábamos el final. Ahora me pregunto
si entendimos lo feliz que eran esas
tardes danesas. La mayoría de las veces no hablabamos.
A menudo me hacía cargo del bebé mientras ella hacía
las tareas del hogar. Cambiándolo y haciéndolo reír.
le decía Pittsburgh suavemente cada vez antes
dé vomitar. Susurraba Pittsburgh con
mi boca contra la pequeña oreja y vomitaba
más fuerte. Pittsburgh y la felicidad en lo alto.
La única manera de dejar incluso la más mínima huella.
Así que toda su vida su hijo sentiría la alegría
inexplicable cuando alguien hablaba de la ciudad de acero
en ruinas de Estados Unidos. Casi siempre
recordando algo tal vez importante que se perdió.








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Terreno relativo


Llevaba suministros de vuelta por la montaña
cuando escuché, la risa de niños,
tan extraño en esa crudeza.
Empujé al pasar la maleza y los matorrales de sauce
y vi una casa en ruinas y niñas
en harapos. Ellas habían arreglado un columpio
y estaban jugando como si fueran felices,
como si no conocieran nada mejor.
Al no tener manera de comparar, pensé,
recordando el hombre de Virginia quién encontró
una mansión octogonal en ruinas
y la reconstruyó perfectamente. Durante meses
él caminó a través de los grandes habitaciones vacías
preguntándose cómo eran.
Hasta que encontró una silla rota en el ático
y re-creó los colores y la escala. Descubrió
tal vez el tipo de vida que hubo en la casa.
Extraños nos dejan poemas para contar de aquellos
a quienes amaron, cómo rompieron corazones, susurrar
por la religión arriba en la oscuridad,
a veces en medio de la sala entre la abrasadora luz del sol,
y bajo los árboles con la lluvia cayendo
en agosto en los cuerpos desnudos y deshabituados.








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Intrigas en la nieve


Hay un tiempo después de lo que viene después
de ser joven, y un tiempo después de eso, él cree
felizmente mientras camina por los bosques de invierno,
escuchando en silencio a lo lejos un pájaro carpintero.
Recordando a su amigo chino
cuyo hermano le dio a ella un anillo de jade
de la dinastía Han cuando cumplió dieciocho años.
Dos semanas después, cuando ella subía apurada
sobre un puente de Hong Kong, se cayó,
y los mil años de edad del anillo, se destrozó
en el concreto. Cuando ella le contó, aturdida
y las lágrimas rodaron por su rostro, él dijo,
"No llorés. Te conseguiré algo mejor."








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Ver si algo viene después


No hay nada acá en la cima del valle.
El cielo y la mañana, el silencio y el aroma a seco
de la luz del sol densa en la piedra por todas partes.
Las cabras de vez en cuando, y el sonido de los gallos
en el calor brillante donde él vive con la mujer
muerta y la pureza. Intentando ver si algo
viene después. Se pregunta si él se ha estancado.
Tal vez, él piensa, es como el Noh: siempre
que el guión indique bailer, todo lo que el actor hace después
es bailar. Si él se queda quieto, él está bailando.








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Momento de gracia


Mogins detestaba todo acerca del embarazo de Anna.
Dijo que eran órganos y fluidos y esas cosas que ningún hombre quería
conocer. Estaba tan preocupado por la lactancia de ella
después del nacimiento que él tomó su clase en otra parte
de Dinamarca para el verano. Cuando finalmente hicimos el amor,
el bebé empezó a llorar, y fui por él. Anna sostuvo
el niño mientras continuamos, hasta que la fuerza de ella
cedió y acuné al desnudo bebé dormido contra mi
mientras pasamos a través de las etapas finales. Felices
después, ambos cuidamos de ella, nuestras cabezas
empujándose una contra la otra ciegamente en la brillante oscuridad.








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Mujeres mayores


Cada agricultor de la isla esconde
su colmena muy arriba en la montaña,
sabiendo que de lo contrario sería saqueada.
Cuando mueren o ya no pueden hacer
la dura escalada, los panales perdidos año
tras año crecen más cargados de miel.
Y la dulzura tiene más y más
intensamente el sabor de ese desierto.








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Adulterado


Bella fica! (hermosa figura, buen sexo) la puta dijo
en los callejones de Livorno, palmeando con orgullo
su ingle cuando el hombre trató de regatear.
Braddock, el campeón mundial de peso pesado,
cuando Joe Louis lo estaba destruyendo, derramando sangre
y su entrenador entre rounds queriendo detener
la pelea, dijo, gané el título en el ring,
voy a perderlo en el ring. Y, después de más
heridas, lo hizo. Por lo tanto el viento sigue soplando
que sostiene este gran planeta en el aire.
Para esto los pájaros cantan a veces sin propósito.
Valoramos los viejos teatros sucios debido a lo que
a veces sucede allí. Berlín en los años treinta.
Había flores alrededor de Jesús en su agonía
en Getsemaní. El Señor lo ve todo, y ve
que es bueno a pesar de todo. El pesebre
estaba sucio. Las mujeres en Dachau sabían que morirían
en la cámara de gas cuando empujaron al guardia nazi
que quería morir con ellas, diciendo que él debía vivir.
Y cantaron por un tiempo después de que las puertas se cerraron.








(versiones en castellano: Hugo Zonáglez)


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Tear It Down


We find out the heart only by dismantling what
the heart knows. By redefining the morning,
we find a morning that comes just after darkness.
We can break through marriage into marriage.
By insisting on love we spoil it, get beyond
affection and wade mouth-deep into love.
We must unlearn the constellations to see the stars.
But going back toward childhood will not help.
The village is not better than Pittsburgh.
Only Pittsburgh is more than Pittsburgh.
Rome is better than Rome in the same way the sound
of racoon tongues licking the inside walls
of the garbage tub is more than the stir
of them in the muck of the garbage. Love is not
enough. We die and are put into the earth forever.
We should insist while there is still time. We must
eat through the wildness of her sweet body already
in our bed to reach the body within the body.








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The Great Fires


Love is apart from all things. 
Desire and excitement are nothing beside it. 
It is not the body that finds love. 
What leads us there is the body. 
What is not love provokes it. 
What is not love quenches it. 
Love lays hold of everything we know. 
The passions which are called love
also change everything to a newness 
at first. Passion is clearly the path 
but does not bring us to love. 
It opens the castle of our spirit 
so that we might find the love which is 
a mystery hidden there. 
Love is one of many great fires. 
Passion is a fire made of many woods, 
each of which gives off its special odor 
so we can know the many kinds 
that are not love. Passion is the paper 
and twigs that kindle the flames 
but cannot sustain them. Desire perishes 
because it tries to be love. 
Love is eaten away by appetite. 
Love does not last, but it is different 
from the passions that do not last. 
Love lasts by not lasting.
Isaiah said each man walks in his own fire
for his sins. Love allows us to walk 
in the sweet music of our particular heart. 








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Alone


I never thought Michiko would come back
after she died. But if she did, I knew
it would be as a lady in a long white dress.
It is strange that she has returned
as somebody’s dalmatian. I meet
the man walking her on a leash
almost every week. He says good morning
and I stoop down to calm her. He said
once that she was never like that with
other people. Sometimes she is tethered
on the lawn when I go by. If nobody
is around, I sit on the grass. When she
finally quiets, she puts her head in my lap
and we watch each other’s eyes as I whisper
in her soft ears. She cares nothing about
the mystery. She likes it best when
I touch her head and tell her small
things about my days and our friends.
That makes her happy the way it always did.








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Married


I came back from the funeral and crawled
around the apartment, crying hard,
searching for my wife's hair.
For two months got them from the drain,
from the vacuum cleaner, under the refrigerator,
and off the clothes in the closet.
But after other Japanese women came,
there was no way to be sure which were
hers, and I stopped. A year later,
repotting Michiko's avocado, I find
a long black hair tangled in the dirt.








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Infidelity


She is never dead when he meets her. 
They eat noodles for breakfast as usual. 
For eleven years he thought it was the river 
at the bottom of his mind dreaming. 
Now he knows she is living inside him, 
as the wind is sometimes visible 
in the trees. As the roses and rhubarb 
are in the garden and then not. 
Her ashes are by the sea in Kamakura. 
Her face and hair and sweet body still 
in the old villa on a mountain where 
she lived the whole summer. They slept 
on the floor for eleven years. 
But now she comes less and less.








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Lovers


When I hear men boast about how passionate
they are, I think of the two cleaning ladies
at a second-story window watching a man
coming back from a party where there was
lots of free beer. He runs in and out
of the building looking for a toilet. "My Lord,"
the tall woman says, "that fellow down there
surely does love architecture."








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The Lives of Famous Men 


Trying to scrape the burned soup from my only pan 
with a spoon after midnight by oil lamp 
because if I do not cook the mackerel 
this hot night it will kill me tomorrow 
in the vegetable stew. Which is twice 
wasteful. Though it would be another way 
of cutting down, I am thinking, as I go out to get 
more water from the well and happen to look up 
through the bright stars. Yes, yes, I say, 
and go on pulling at the long rope. 








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Guilty


The man certainly looked guilty.
Ugly, ragged, and not clean. Not to mention
their finding him there in the woods
with her body. Neighbors told how he was
always playing with dead squirrels,
mangled dogs, even snakes. He said
those were the only things that would
allow him to get close. "Look at me,"
the old man said with uncomplaining
simplicity, "I'm already one of the dead
among the dead. It's hard to watch things
humiliated the way death does it.
Possums smeared on the road, birds with ants
eating out their eyes. Even dying rats
want privacy for their disgrace.
It's true I washed the dirt from her face
and the blood off the body. Combed her hair.
I slept beside her, at her feet for two days,
the way my dog used to. I got the dress
on the best I could. She looked so neglected.
Like garbage thrown in the weeds.
Like nobody cared because he had done that
to her. I kept thinking about how long
she is going to be alone now. I knew
the police would take pictures and put them
in the papers naked and open so people
eating breakfast could look at her. I wanted
to give her spirit enough time to get ready."








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Trying to Have Something Left Over


There was a great tenderness to the sadness 
when I would go there. She knew how much 
I loved my wife and that we had no future. 
We were like casualties helping each other 
as we waited for the end. Now I wonder 
if we understood how happy those Danish 
afternoons were. Most of the time we did not talk. 
Often I took care of the baby while she did 
housework. Changing him and making him laugh. 
I would say Pittsburgh softly each time before 
throwing him up. Whisper Pittsburgh with 
my mouth against the tiny ear and throw 
him higher. Pittsburgh and happiness high up. 
The only way to leave even the smallest trace. 
So that all his life her son would feel gladness 
unaccountably when anyone spoke of the ruined 
city of steel in America. Each time almost 
remembering something maybe important that got lost.








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Relative Pitch


I was carrying supplies back up the mountain
when I heard it, the laughter of children,
so strange in that starkness.
Pushed past the brush and scrub willow
and saw a ruined farmhouse and girls
in ragged clothes. They had rigged a swing
and were playing as though they were happy,
as if they did not know any better.
Having no way to measure, I thought,
remembering the man in Virginia who found
a ruined octagonal mansion
and repaired it perfectly. For months
he walked through the grand empty rooms
wondering what they were like.
Until he found a broken chair in the attic
and re-created the colors and scale. discovered
maybe the kind of life the house was.
Strangers leave us poems to tell of those
they loved, how the heart broke, to whisper
of the religion upstairs in the dark,
sometimes in the parlor amid blazing sunlight,
and under trees with rain coming down
in August on the bare, unaccustomed bodies.








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Scheming in the Snow


There is a time after what comes after
being young, and a time after that, he thinks
happily as he walks through the winter woods,
hearing in silence a woodpecker far off.
Remembering his Chinese friend
whose brother gave her a jade ring from
the Han Dynasty when she turned eighteen.
Two weeks later, when she was hurrying up
the steps of a Hong Kong bridge, she fell,
and the thousand-year-old ring shattered
on the concrete. When she told him, stunned
and tears running down her face, he said,
"Don't cry. I'll get you something better."








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To See If Something Comes Next


There is nothing here at the top of the valley.
Sky and morning, silence and the dry smell
of heavy sunlight on the stone everywhere.
Goats occasionally, and the sound of roosters
in the bright heat where he lives with the dead
woman and purity. Trying to see if something
comes next. Wondering whether he has stalled.
Maybe, he thinks, it is like the Noh: whenever
the script says dances, whatever the actor does next
is a dance. If he stands still, he is dancing.








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Moment of Grace


Mogins disliked everything about Anna's pregnancy. 
Said it was organs and fluids and stuff no man wanted 
to know about. He was so disturbed by her milkiness 
after the birth that he took his class to another part 
of Denmark for the summer. When we finally made love, 
the baby began to cry, and I went to get him. Anna held 
the boy as we continued, until the strength went out 
of her and I cradled his nakedness asleep against me 
as we passed through the final stages. In the happiness 
afterward, both of us nursed at her, our heads 
nudging each other blindly in the brilliant dark. 








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Older Women


Each farmer on the island conceals
his hive far up on the mountain,
knowing it will otherwise be plundered.
When they die or can no longer make
the hard climb, the lost combs year
after year grow heavier with honey.
And the sweetness has more and more
acutely the taste of that wilderness.








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Adulterated


Bella fica! (beautiful fig, fine sex) the whore said 
in the back streets of Livorno, proudly slapping 
her groin when the man tried to get the price down. 
Braddock, the heavyweight champion of the world, 
when Joe Louis was destroying him, blood spraying 
and his manager between rounds wanting to stop 
the fight, said, I won the title in the ring, 
I'm going to lose it in the ring. And, after more 
damage, did. Therefore does the wind keep blowing 
that holds this great Earth in the air. 
For this the birds sing sometimes without purpose. 
We value the soiled old theaters because of what 
sometimes happens there. Berlin in the Thirties. 
There were flowers all around Jesus in his agony 
at Gethsemane. The Lord sees everything, and sees 
that it is good despite everything. The manger 
was filthy. The women at Dachau knew they were about 
to be gassed when they pushed back the Nazi guard 
who wanted to die with them, saying he must live. 
And sang for a little while after the doors closed.








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Jack Gilbert (1925 – 2012)
Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos.


The Great Fires, Poems 1982-1992 - 1994
Alfred A. Knopf, New York, Estados Unidos.

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