30/11/15

Edición especial: Oro nestas piedras (Jorge Leónidas Escudero)

"Oro nestas piedras" es un documental sobre el poeta oriundo de la provincia de San Juán Jorge Leónidas Escudero dirigido por Cristián Costantini, Leandro Listorti y Claudia Prado. Su voz (hablando y leyendo) es el hilo que reúne la experiencia como buscador de oro en las montañas, el entusiasmo por lo juegos de azar, la poesía, la naturaleza. El jugador pierde, sin embargo insiste. Quedan lo poemas, la amistad y el humor, la celebración de la palabra hablada. Jorge Leónidas Escudero recientemente ganador del segundo lugar de los Premios Nacionales a la Producción 2011-2014, que el Ministerio de Cultura otorga a los mejores del país. Sobre la ruta del oro


Es que estaba ordenando los papeles
que uno guarda prolijo y pospone
hasta ocasión propicia mientras sueña
días de gloria.
Encontré su carta que escrita
por Aniceto Paredes me invitaba
si quería compartir sus minerías
viajara a Valle Fértil
Pero años pasaron hasta que voy
finalmente a ver al amigo. Sale
un criollo comedido diciéndome descanse,
el hombre que usted busca hace a montones
oro en el infierno.
Y agrega:
Fue puro cuenterío ese Aniceto,
y no pudiendo aliviar su pobreza
pasó a difunto
donde más mentiras ya no puede.
Emprendido el regreso, pronto en casa
mi mujer grita:—¿Y? ¿Estamos como siempre?
—Silencio—le contesto—,
hemos tenido años de esperanza.








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Lejanías


En la avenida de Circunvalación
los automoviles pasan raudamente
creyendo que uno es tonto y no se da cuenta
que van a ninguna parte.

San Juan tiene autopista y hace aspavientos
de ciudad moderna;
pero yo miro al este, al cerro Pie de Palo
donde los guanacos estarán hablando
de la próxima nieve.

Luego vuelvo cabeza al cerro Villicum
y me aturdo de azulidades ¡Oh¡
que hermoso es esto, silbo entre dientes.

Y un camión enojado da al viento su motor
murmurando insultos
porque mi corazón esta puesto tan lejos.








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Riña de gallos


Otra vez
por dormido mal anoche amanecí atravesao.
Por eso le dije a un amigo tu poesía
nada que ver con la poesía,
es harina de otra bolsa.
Y como el hombre se molestó
l´endilgué este discurso: ¿Qué ti has créido ah?
tirás la taba al aire y cuando cae culo
vos decís gané.
Además si tu asunto es engañarte hacé
lo que se te más guste,
largá ventosidades por la boca
y escribilas como poema, pero no me vengás
con que son verdades mundiales.
Cierto le pegué rudamente hoy
por las palabras bostezadoras qu´escribe y él
de manera peor me devolvió los palos.
Si mi abuela viviera nos hubiera dicho dejen
de darse picotazos en la cresta,
con su pan se la coman a la poesía.








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Ella es así


Mi hermana Margarita es en extremo
cuidadosa,
anda mirando el suelo no sea
que inadvertidamente pise una hormiga.
Ciertos monjes de no sé dónde
caminan así
pero mi hermana lo hace por naturaleza.

Cuida la vida más allá de ella y suele
hablar bajito si un grillo namorado
canta en el jardín.
Y cuando va al campo trae alguna piedrita
que gracias yo encantado es hermosa digo.

Ahora quel tiempo se nos viene ciático,
cabizbajo y olvidadizo,
ayer salimos a la puerta de calle cuando
mirá mirá –dijo mi hermana- qué alegría,
los paraísos están floreciendo.
Ella es así.








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Los Muchachos


A la mesa del bar van tres amigos
todos los días para ver
extinguirse la mañana.

Hablan de que el río poco agua este año.
Y a ellos qué, pero discuten
como si poseyeran grandes cultivos.

¿Y la política?
¡Ah de los ladrones! Dice alguno
y a otro le viene a la memoria
el robo lejano de su bicicleta.
La plata ya no alcanza para nada se quejan
y arremeten contra la juventud
a la que consideran hoy pervertida.

Pagan de a cada uno el habido
consumo individual y se alejan después con
me duele un pie, esto es artritis, gastritis
me produce el café.

Y el mozo del bar con mirada aburrida
los ve irse a mansalva con cara de inocentes
cuando es público y notorio que están confabulados
y otra vez han asesinado a la mañana.








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El tiempo


Ya sé, vuelvo a intentarlo,
voy a hablar del tiempo otra vez
y ustedes dirán callate vas a repetir
meterte en dificultades.

Y a mí qué
Porque si muchos ya escribieron sobre el tema
A mí un bledo me importa y lo intento
porque ningún genio desos
entiende más que yo de los turnos de agua.
Del agua de riego digo
cando uno se dedica a regar la viña.

El tiempo es como una acequia el agua
pasa pero al mismo tiempo se quea.
Usté meta la mano y tóquela, está quietita
Y sin embargo corre,
dispara pero no se ha ido, tóquela.
después viene el celador ese que
maneja los turnos, baja la compuerta y al cortar el riego
ahí se te acaba el mundo.

Pero claro ya aquí ando hablando
de lo que ustedes piensan que no entiendo.
¿Será porque se me inquieta la inorancia?
sea como sea, aquí dejo escrito
lo que supe del tiempo mientras regaba la viña.








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Juego de fotos 


Con el mazo de fotografías
que guardo amorosamente
voy a jugar un solitario. Empiezo,
pongo sobre la mesa a mi hermana Margarita
y al lado a dos amigos muertos,
debajo al Loco Desiderio (el que creía ser caballo
y trotaba azotándose a dos verijas). Pongo
a mi tío Teodoro junto a su automóvil 1920
y enseguida yo, montado en un burro,
cuando de chico salí a conquistar el mundo.

Toda la mesa ocupo y descarto, saco y pongo
hasta que de pronto me detengo,
respaldo en la silla cierro ojos
y pienso en lo que ha barrido el tiempo:
tanto pariente al hoyo, tanto sobreviviente
gastado como por erosión eólica.

Barajo nuevamente y corto,
destapo la foto de mi madre
y entonces ella dice hijo mío
recuerdo las primaveras, dame un beso. Se lo doy
y ahí se me nublan los ojos y abandono el juego.








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Ventura


Fue lejos lejos. Me daba por las piedritas
desas bonitas que juntaba para
todavía tener algunas.

Niño cuidate decía mi mamá, no
traigás más porque algún día
buscándolas en el campo te vas a perder.

Así fue una vez. Buscando,
a los cerros de Zonda subí sin darme cuenta
y como bajar es difícil
se me hizo noche sin luna.

Me quedé ncerrao
y unos zorros ladraban susto grande pero
con la luz del día pude bajar.
Al volver a la casa me esperaba
un gran revuelo de gente en el camino,
todo el barrio había salido a si me hallaba.

Esa fue la primera gran ventura
por amor a las piedras cosa rara
porque todavía no se me cura.
Ahora camino en plena ciudá
mirando el suelo a ver si.








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Jorge Leónidas Escudero (1920)
San Juán, Argentina.

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