24/3/16

Miguél Ángel Bustos: "No hay zona más feroz que el miedo..."



Ojalá yo hubiera nacido
cubierto de escamas
bajo un manto de hueso
semejante al dragón
de la inocencia.
Tal vez dijeran:
es sólo un dragón
que sueña y piensa.








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Jardín lunar


I

Corta la flor azul
la aérea en plumas de cobalto.
Jardín de mi celeste quietud
eres mañana nocturna
que alimenta soles en campo de esmaltes
bajo el quieto mirar del Lucero.
Crece el alba en flores
crece el alba en noches de soledad sin lecho.
No hay zona más feroz que el miedo.








II

Virgen anónima
te ruego con el grito azul
de flor que acecha
una mañana de halcones para su silencio;
caída, resurrección y vida
en el jardín lunar.








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Conde de casa negra (Conde de Lautréamont)


Bajo la luna rosada de Montevideo en llamas
amaste el número y el grito del mar
Pastor de lobos en la tarde
qué sueño en música de abismos
ató tu lengua a los altos del cielo?
(He jugado con tu cráneo
esmeralda de llantos
una y mil veces cinco
en el Buenos Aires del sitio.
Mi alma con la tuya
en la playa fantasma del siglo).
Conde plebeyo, tienes el rostro
de todos los crímenes
de toda la inocencia
del rosario en mano
de una doncella en luto.

Te ruego en nosotros;
potros oscuros
rayos con tu ardiente sombra;
quieras dar el verbo que tu entraña
encela para selvas del alba
en casa nocturna del sol silencio.








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Amadís del aire


I

Flamean las banderas y su trueno
devora las fronteras del cielo.
Los ojos nacen, los otoños mueren,
y tu boca siempre en la frente del lobo.
Rugen selvas y tulipanes su canto
de triunfo y alegría.
La lluvia vuelve invisible lo que
escribo.








IV

¿Y qué detiene a los ángeles del cielo
y ahoga su canto de dioses?
Ebrios de agua llameante.
Vencidos por horizontes
armonía en sombras y altura de otro ángel
caído.
Visiones de un dios antiguo. Sumisión
al milenio consumido
paz en el jardín bajo el mar.








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Sangre de agosto


1

Puede la nieve cubrir la tierra por un siglo
trazar el frío un jardín de flores azules en el hielo
mientras el desierto soporta la hambrienta luz del cielo
blanco.
Puede el sur ser más bello que el norte de fuego
pero para mí siempre será Trelew la región de la muerte
de mis hermanos.
No olvido la sombra de los rendidos en el aeropuerto
(las armas en el suelo
sonrientes como acabadas de nacer
con el coraje intacto
entregadas a un enemigo infame)
y aquella imagen de muerte del capitán de la Marina
surgida de las cenizas de batallas imaginarias
prometiendo garantías en nombre de un sistema inmoral.
(Otras escenas iguales en vileza
forman la historia oficial de mi patria.
Bravos capitanes sucios como éstos
asaltan la imaginación de nuestros hijos
para gobernar en sus almas
un vasto país corrupto).









2

Hermanos queridos
compañeros presentes para siempre
asesinados en un cuartel de tinieblas en el sur
cuando aquí en Buenos Aires
la incipiente primavera
abría el sol verde del sueño.
Hermanos míos
muertos para que nosotros alcancemos la vida
oculta en días no nacidos
corazones abiertos hacia el mar.








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El día en que la noche llegó a Santiago


Cuando la noche llegó a Santiago
una llave giró en el pueblo y abrió una puerta sombría.

Son las dos de la tarde

Son las tres de la noche más larga y blanca de Chile
pero yo sólo veo muertos y muertos
en pirámides
atravesando los ríos
descendiendo de las montañas
entrando en las muchedumbres
a la habitación tremenda y negra
donde Víctor Jara templa su guitarra
con la memoria de sus manos muertas.

Sube su canto la tierra celeste
alcanza el cielo más próximo
bebe el fuego verde de la primavera futura.

Porque la muerte ni la derrota son ciertas
sólo son relámpagos de un puente tendido sobre abismos de hueso
iluminando la noche de Santiago.

Mientras Víctor cierra los postigos de su casa en sombras
se embarca en su guitarra
y entra a combatir en el corazón del pueblo.








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Jardín de Agosto


Corta la flor azul
la aérea en plumas de cobalto.
Jardín de celeste quietud
eres mañana que suelta lunas
en salmo de aires.
Crece el alba en lobos
crece el alba en sumas de soledad
sin cuerpo.
No hay zona más feroz que el miedo.








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Miguél Ángel Bustos (1932-1976, año en que fue declarado desaparecido por la dictadura militar)
Buenos Aires, Argentina.



Inéditos 1970-1972
Poesía completa, Editorial Argonauta - 2008

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